lunes, 26 de abril de 2010

Campañas presidenciales 2010: buenas, bonitas y baratas.


Esta contienda electoral es y será una de las más significativas que el país ha tenido y tendrá en muchos años. Se terminan ocho años de gobierno de uno de los líderes colombianos con más favorabilidad y popularidad. Con su adiós el próximo 7 de agosto, los males que acechan a Colombia aún no habrán desvanecido; pero con seguridad entrega un país completamente distinto al que recibió aquél 7 de agosto de 2002.


A tan poco tiempo de definir quién se trastea a la Casa de Nariño, hay en Colombia un diverso menú de opciones. Ante unas elecciones de tanta trascendencia, las campañas de los hoy seis candidatos trabajan arduamente por convencer, enamorar, y jalonear a nuevos y viejos votantes que se preparan para las urnas el 30 de mayo. Como los candidatos, las maneras de hacer campaña son diversas y coloridas.

Con tanta variedad, se puede resaltar que hay campañas buenas (unas más que otras), bonitas, y baratas. El electorado decidirá cuál le convence más.

Buena la campaña de Germán Vargas Lleras. Se ha caracterizado por tener tajante claridad tanto en sus propuestas políticas como en sus posiciones. Desde que comenzó su campaña, el lenguaje y narrativas de su publicidad y su discurso han sido coherentes, demostrando continuidad lógica y seriedad. Como ha promovido en varias ocasiones el mismo candidato, vale la pena entrar a su galardonada página www.vargaslleras.com para conocer y entender la naturaleza de sus propuestas. No todos estarán de acuerdo con lo que propone ni para todos es él su candidato, o Cambio Radical es su partido de agrado; pero incoherencia, falta de claridad y mediocridad no son adjetivos atribuibles a su campaña. La narrativa Vargas Lleras ha sido consecuente. A pesar de no estar punteando en las encuestas, el candidato continúa demostrado la misma seguridad y coherencia en sus discursos, entrevistas y debates. Tiene propuestas claras en veintiún frentes que van desde la seguridad y la salud hasta la modernización del Estado y la comunidad afrocolombiana. Pareciera ser el único con una propuesta programática tan completa y preparada.

Bonita la campaña del Partido Verde. Ha logrado un entusiasmo similar al de campañas como las de Galán y Obama con una narrativa optimista de transformación que ha inspirado a miles de ciudadanos. Ha sacudido los ataques de sus contrincantes con palabras sabias y prudentes. Respetuosamente ha rechazado ofertas grandes de dinero, y aún así, ha sido invadida de jóvenes, viejos y nuevos votantes, artistas, académicos, y analistas que creen en una nueva forma de hacer política. Mockus ha escalado rápidamente en las encuestas, alcanzando por pocos puntos y en poco tiempo a Juan Manuel Santos. Ha atrapado la atención de medios internacionales como el Wall Street Journal y Bloomberg. Su página de Facebook registra más de 400,000 fans, ubicándolo en la lista de los más famosos políticos de esta red social, compartiendo el escenario con Barack Obama y Nelson Mandela. ‘La ola verde’ ha encendido un motor poderosísimo de inspiración en miles de colombianos que han desplegado su apoyo con creatividad y entusiasmo como pocas veces lo suelen hacer.

Barata la campaña de Juan Manuel Santos. Sus capacidades, hoja de vida y trayectoria le han otorgado inmenso reconocimiento como estratega y dirigente hábil y capaz. Sin embargo, la narrativa adoptada por su campaña está llena de encuadramientos ‘baratos’ y declaraciones inoportunas que subestiman tan amplia y respetada trayectoria. El 13 de abril, fue publicado un video en la página del canal venezolano Telesur relatando el fenómeno de Antanas Mockus. Siete días después, la campaña de Santos compartió el video con sus fans Facebook bajo el titular de: ‘Presidente Chavez, por medio de SU canal TELESUR, estimula el voto por Mockus. Eso que les dice?!?! MUCHO CUIDADO!’. Aunque el video no estimula el voto por Mockus, la campaña de Santos encuadra el video con un lazo (inexistente) entre el dirigente venezolano y el candidato presidencial colombiano. Esta campaña también ha contado con el vocero más importante del país a pesar de clarísimas restricciones legales que lo impiden de opinar públicamente sobre los candidatos: Álvaro Uribe ha hecho declaraciones que subestiman y minan habilidades de Mockus que años atrás él mismo había celebrado y condecorado. Por consiguiente, ha subestimado y minado la capacidad del mismo Santos para hablarle a su electorado sobre su plan programático. Lo barato puede salir caro.

A diferencia de cuando uno va de compras y busca algo ‘bueno, bonito y barato’ que pocas veces suelen ofrecerle, la contienda electoral en Colombia parece ofrecer campañas buenas, bonitas y baratas. El 30 de mayo veremos cuál logra convencer al elector colombiano.


Laura Adiwasito Senior
Comunidad inventiolab
investiga y comunica

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