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domingo, 23 de junio de 2024

Economía de la Atención: Una conversación con Laila Abu Shihab y Carlos Cortés

 

 
 🎥 Una conversación sobre atención, periodismo y política en la era digital 

Conversación donde Juan Fernando Giraldo, politólogo y cofundador de búho™, dialoga con Laila Abu Shihab, periodista y cofundadora de Vorágine, y Carlos Cortés, director de Linterna Verde. Hablamos de cómo los incentivos, la información y la energía moldean nuestra vida pública y el periodismo, en un entorno marcado por la saturación informativa y la polarización. Esta es la última entrega de la serie “Economía de la atención y periodismo”, un proyecto de Linterna Verde con el apoyo de la Embajada de Estados Unidos en Colombia y en alianza con la FLIP. 

 📌 Temas y momentos clave del video: 
00:00 Inicio 
02:46 Periodismo: de la edición dominical a las redes sociales 
09:38 El cambio de paradigma en la política 
15:07 Incentivos y audiencias 
19:11 El guion demagógico y el periodismo 
24:21 Desinformación, fact-checking y plataformas 
29:23 Comportamiento y polarización 
36:36 Información, atención y energía 
39:24 Cierre 

 📍Disponible en: www.linternaverde.org #Periodismo #ComunicaciónPolítica #EconomíaDeLaAtención #Desinformación #búho™

miércoles, 22 de julio de 2020

Campaña electoral y redes sociales manipulación, tendencias e influencia

El Consejo Nacional Electoral en Colombia anunció a través de un comunicado de prensa que regularía el uso de propaganda política por parte de candidatos en las elecciones en Colombia. 

El anuncio, que no venía acompañado de una resolución, detonó un debate sobre los retos a los que se enfrentan las autoridades y los riesgos que esta decisión puede significar para el debate público en un proceso electoral. 

Carlos Cortés y Cristina Vélez de Linterna Verde nos invitaron a un panel para abordar la discusión con la información disponible hasta este momento. 


Aunque hay que reconocer que el Consejo Nacional Electoral se pronuncia sobre algo que había sido por muchos años un área gris y que hace un esfuerzo por reflexionar sobre la complejidad de la naturaleza cambiante del ambiente digital, la decisión, como está hasta ahora, deja algunas preguntas abiertas. 

Por un lado, mantener el concepto de propaganda política, claro y nítido para las prácticas electorales de Siglo XIX y XX, se vuelve una caja de cartón en la que se pretende organizar el caudal de un río al usarlo para regular fenómenos de comunicaciones del Siglo XXI. 

Adicionalmente, la escueta entrevista que ofrece el Presidente del Consejo Nacional Electoral, en la que sugiere que cada caso "es especial", deja la puerta abierta para la arbitrariedad en un país en el que no sería novedad que se use localmente el poder de las Cortes para incidir en procesos electorales. 

Darle a los canales digitales el estatus de “medio masivo de comunicación” parece desconocer la complejidad del flujo de la información en canales digitales. Parecería más razonable verlos como un espacio público digital activo, viral, con incidencia real en las posiciones de las personas, con actores complejos, incluidos ciudadanos, personas jurídicas y personajes anónimos. Un espacio, en el que se podría hacer publicidad política pagada. Algo más fácil de identificar y de juzgar como propaganda política. 

Finalmente, el Consejo Nacional Electoral parece dejar por fuera de su radar aspectos de las prácticas de comunicación política con fines electorales cuya falta de regulación puede ser más significativa para que haya desequilibrio entre candidatos que aspiran a cargos de elección popular, tales como la actividad inorgánica e inducida por “operaciones de influencia” a través de cuentas e influenciadores, como da cuenta el reporte sobre el uso de Twitter en campañas de Linterna Verde. 

En la conversación con Liliana Gómez de la Maestría de Comunicación de la Universidad Javeriana y Adela Goberna de  la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI) pudimos explorar algunas de estas preguntas desde diferentes ángulos. La resolución en firme del Consejo Nacional Electoral aún está por conocerse, y valdrá la pena entender los esfuerzos que hacen para garantizar que las contiendas electorales se dan apegadas a la ley, garantizando equidad entre los candidatos que compiten y comprendiendo la compleja transformación tecnología a la que se ve expuesto el debate público electoral. 

viernes, 25 de mayo de 2018

Panel ¿Qué tanto influencian las redes sociales nuestra decisión de voto?



Panel de expertos sobre el rol de las redes sociales y el manejo de los datos en las próximas elecciones moderado por Diego Santos, administrador y periodista con experiencia en redes sociales y medios digitales;  también participan Juan Fernando Giraldo, socio fundador de buho; Luis Ernesto Gómez, economista y politólogo; y César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos S.A.

El espacio de diálogo fue convocado por la Facultad de Administración y la Escuela de Gobierno de la Universidad de los Andes.

domingo, 7 de agosto de 2011

Así fue el primer año del presidente Santos en Redes Sociales

El domingo el diario El Tiempo publicó una nota sobre el primer año del Presidente Santos en las redes sociales. El artículo subraya los retos que tiene la Presidencia de la República para mejorar su presencia virtual. Según el medio, el Presidente “sigue teniendo altos niveles de 'sordera' ante las inquietudes de los ciudadanos, entre los que se cuentan sus propios votantes”. El artículo concluye que, además de un conocimiento sofisticado del uso de las redes sociales en los gobiernos contemporáneos, el equipo encargado debe conocer bien la agenda política del gobernante. El artículo cita un aparte de una entrevista virtual realizada a Juan Fernando Giraldo, director de inventio•lab asegurando que el uso de Twitter, por ejemplo, "parece más un espacio para la publicación de micro-comunicados de prensa que de enriquecimiento del debate público. Sin embargo, al ver una línea de tiempo de sus participaciones no cabe duda que hay un interés por ofrecer una conversación más directa y más ciudadana". Los invitamos a leer el artículo completo en El Tiempo y el texto de la entrevista completa. ET: Tras un año de tener presencia en redes sociales como Presidente, ¿cómo califica el manejo que Juan Manuel Santos le ha dado a estos espacios? ¿Los ha aprovechado realmente o se ha quedado simplemente en la difusión y promoción de información, actividades, programas? ¿Cuáles son sus sugerencias al respecto? JFG: Mi impresión es que durante el último año la presencia digital del Presidente ha sido similar a la presencia que tuvo como candidato. Su cuenta digital refleja más un formalismo que un espacio para poder establecer relación con los ciudadanos y acompañar su agenda política de una agenda efectiva de comunicación digital. Por supuesto es más fácil decir que hacer. Ensamblar un plan para activar a la cabeza de Estado requiere de mucho más que buenas intenciones y un gestor de comunidad, como lo hacen algunas empresas pequeñas, y es comprensible que sea un proceso lento que requiera de mucha atención a las consecuencias y los detalles. Pero en el mundo digital es más importante hacer y ajustar el plan que tener un plan perfecto para ejecutar. ET: De Santos se dice que es una persona conocedora, estratégica y moderada, valores fundamentales para fortalecer un Gobierno en todo sentido, ¿se reflejan estos valores en el uso que hace de las redes sociales? JFG: En política las mejores prácticas del uso de medios sociales incluyen: aportar valor al debate y la conversación, entender y atender a la conversación ciudadana y establecer una comunidad. Para mí no es claro que estas tres prácticas se reflejen en el uso que se da a la presencia virtual del Presidente en los medios sociales. Sobre el contenido: En espacios como Twitter, la cuenta del Presidente parece más un espacio para la publicación de micro-comunicados de prensa que un espacio de enriquecimiento del debate público. Sin embargo, al ver una línea de tiempo de las participaciones del Presidente en esta cuenta no cabe duda que hay un interés por ofrecer una conversación más directa y más “ciudadana”. Sobre la medición: Desconozco si desde el gobierno están los radares prendidos para medir y analizar la conversación que se da alrededor del presidente y su gobierno, pero ésta es una práctica tan importante como la atención a la opinión pública mediante encuestas de opinión. Sobre la comunidad: Las comunidades se forman solas y los medios sociales son una herramienta para conectarlas y mantenerlas activas. No es claro para mí (aunque puedo estar ignorando actividades que estén en marcha) cómo están siendo usados los espacios virtuales para formar una comunidad alrededor del Presidente o de su gestión. ET: Con toda la agenda que maneja un político (caso alcaldes, gobernadores, presidentes), en muchos casos se hace imposible que maneje personalmente sus redes sociales, ¿cuáles principios deben soportar esta estrategia y operación, y en qué sentido identifica usted algún tipo de vacío en el manejo de redes de Santos? JFG: En política no es necesario que se maneje personalmente la cuenta de las redes sociales y en el caso de un Presidente me parece natural que no lo sea. Lo importante es poder contar con una persona de alto nivel, conectada con la agenda política del presidente y autorizada para establecer una conversación en su nombre. El personal encargado de generar contenido para cuentas como las de Twitter es vocero del Presidente; como lo es un Ministro de Hacienda frente a los temas económicos. Es importante definir sus roles, funciones y limitaciones. Es normal que exista un miedo a “perder control” sobre el contenido, pero un poco de riesgo en la comunicación es mejor a la cómoda seguridad que da el silencio. ET: Movilización, desvirtualización y construcción colaborativa de ciudadanía y leyes son algunos de los retos próximos en redes sociales en términos políticos, ¿ve este panorama muy lejano para un Presidente como Santos? JFG: No me preocupa tanto el Presidente Santos como el Congreso y los representantes. Estos tienen un reto enorme porque su relación con los ciudadanos ha cambiado y posiblemente esté a punto de transformarse para siempre. El Presidente podrá ayudar a poner el debate en la agenda, pero el reto político está en el corazón del espacio de deliberación política. Sospecho que a nuestros representantes el mundo les va a cambiar y no se van a dar cuenta a qué horas sucedió. Espero estar equivocado.

jueves, 2 de diciembre de 2010

Paradojas de las tecnologías de la información en la política (II)

PARADOJA 2: OSTRACISMO El uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones para el enriquecimiento de las relaciones e interacciones de naturaleza política es una realidad en apariencia saludable para los procesos democráticos y la intervención de los ciudadanos en asuntos políticos. A primera vista, las tecnologías de la información mejoran la calidad del debate, acercan a los ciudadanos a sus representantes y funcionarios y permiten más acceso a información de carácter político que nunca antes. Sin embargo, en inventiolab hemos identificado tres paradojas, soportadas en investigaciones realizadas desde la comunicación política, que consideramos deben ser atendidas y reconocidas para mejorar el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación aplicadas a la cotidianidad política de los ciudadanos. Las paradojas son 1) la ampliación de la brecha de la información, 2) el ostracismo y 3) el sacrificio de la calidad. Presentaremos cómo algunos rasgos de las TICS han hecho más distante y difícil la relación de los ciudadanos con su realidad política. Ya en una entrada anterior nos referimos a la primera, la ampliación de la brecha de la información. En esta entrada profundizaremos sobre el ostracismo, expresión que elegimos usar para referirnos a una forma muy particular de aislamiento. PARADOJA 2: OSTRACISMO Los sistemas democráticos contemporáneos reconocen diversas formas de deliberación como piedra angular de su funcionamiento y legitimidad. Las definiciones contemporáneas de deliberación son flexibles al incorporar expresiones ciudadanas informales y no solo los escenarios formales de debate y discusión (como las asambleas) formas valiosas de deliberación en la construcción del debate público y el ejercicio de la ciudadanía (Mutz 2006, Elster 2001). En principio parece intuitivo reconocer que las tecnologías de la información y en particular las redes sociales, son herramientas que facilitan y estimulan esta deliberación. Las conversaciones sobre asuntos políticos se liberan de grupos sociales tradicionalmente restringidos a limitaciones de tiempo y espacio y en la actualidad muchos ciudadanos podemos acceder a más personas y más opiniones que nunca antes en la historia de las organizaciones políticas. Sin embargo, la clave de la deliberación no está en la cantidad de personas que participen en un debate, sino en la posibilidad de enfrentarse a visiones diferentes y opuestas a las propias. La exposición a perspectivas disímiles alienta la deliberación y la reflexión (Mutz 2006). La paradoja consiste en que si bien los espacios y las formas en las que los ciudadanos podemos expresar nuestras opiniones políticas se han ampliado gracias a que las nuevas tecnologías de la información, anulando los obstáculos plantados por el tiempo y el espacio, los ciudadanos nos sentimos más a gusto con personas que comparten nuestra forma de ver el mundo. En el mundo fuera de línea evitamos conversaciones de contenido político (y religioso) con personas que no se parecen a nosotros. Pero los medios tradicionales y algunas convenciones sociales nos obligan a participar de esos espacios y acceder por lo menos a saber que esa posición, diferente a la mía, exista. En el mundo 2,0 la posibilidad de abstraerme enteramente de ciudadanos que profesan opiniones contrarias a la propia es muy real. Las redes sociales me permiten alejarme y aislarme de las personas que piensan diferente a mí. Como ejemplo anecdótico nos sentimos cómodos asegurando que todos hemos conocido casos de amigos o cercanos que durante las últimas elecciones presidenciales en Colombia debieron “bloquear” u “ocultar” a amigos y familiares porque, en el calor de la conversación política, simplemente no les interesaba conocer su posición o les incomodaba verse obligados a verla en la rutina de las redes sociales. Por supuesto, no todos los ciudadanos manifiestan ese comportamiento. Usted, por ejemplo, si está leyendo esta entrada, es probable que tenga un mayor interés por asuntos políticos. Interés que se traduce en cierto grado de sofisticación y por lo tanto una mayor tolerancia a enfrentarse a perspectivas diferentes a la suya (Zaller 2006). Si bien las redes sociales hacen posible que como ciudadanos podamos expresar en más escenarios y a un mayor número de personas nuestras opiniones. Cosa que debería favorecer el la discusión política informal y por ende fortalecer de deliberación. Esas mismas redes sociales hacen posible que los ciudadanos con visiones similares se agrupen y se aíslen de ciudadanos con visiones disímiles. inventiolab investiga y comunica Juan Fernando Giraldo ••••••••••••••••••••••••••••••••••••• Elster Jon (2001) La democracia deliberativa. Barcelona. Editorial Gedisa Mutz, Diana (2006). Hearing the Other Side: Deliberative versus participatory Democracy. New York. Cambridge University Press. Zaller, John. (2006), The Nature and Origins of Mass, Cambridge, Cambridge University Press.