lunes, 24 de enero de 2011

El valor de la opinión

La columnista Claudia López (@clopezanalista) y el ex presidente Ernesto Samper se enfrentaron hoy ante un juez como resultado de la denuncia que el segundo presentó en contra de la primera por injuria y calumnia.

Los argumentos de ambas partes generaron un fuerte debate, con matices jurídicos, políticos e ideológicos, sobre los límites de la “libertad” de los “periodistas” o “los medios de comunicación” en medios de comunicación tradicionales y en las redes sociales.

Maria Teresa Ronderos (@mtronderos), reconocida periodista y columnista, planteó una posición con la que coincidimos (por lo menos en apariencia) y sobre la que creemos que vale la pena insistir en este espacio de reflexión de comunicación política.

El debate público es el motor de las democracias modernas. El ciudadano no debería expresarse únicamente mediante el voto, sino que está en capacidad de formarse opiniones propias y de compartirla con otros. Esto no ha sido puesto en duda desde finales del siglo XVIII.

El debate público está compuesto de las opiniones que los ciudadanos compartimos mediante la conversación directa o a través de los medios de comunicación y que se van transformando en posiciones o creencias generalizadas. La posibilidad de acceder a diferentes versiones de los mismos hechos enriquece este debate y amplía el espectro ideológico. Una vez se plantea una opinión, se espera que otros la compartan, la adopten como propia, y de esta manera poder ejercer presión sobre los gobernantes para procurar un cambio.

Sin embargo, no se debe confundir la libertad de expresar una opinión, con la libertad que tienen los medios de información de informar. Sentimos que en algunos aspectos aquí hay una confusión que lleva a condenar a la columnista como si estuviera incurriendo en una falta grave. Un columnista no es un periodista. Un columnista es un ciudadano que tiene la oportunidad, en virtud de sus conocimientos o liderazgo, de comunicar sus opiniones en medios masivos de comunicación.

El derecho que está defendiendo Claudia López es el mismo derecho que debería defender cualquier ciudadano a poder reaccionar a una noticia en el foro virtual de un medio, o el que defiendo yo al escribir esta entrada en mi blog. Se trata del derecho a formarse una opinión y expresarla sin poder ser controlada o restringida por el Estado. Muy diferente sería si se tratara de un periodista, que en ejercicio de su profesión y de su misión de informar, lanzara afirmaciones no corroboradas sobre los asuntos públicos.

Lo que está en juego no es la libertad de prensa, es la posibilidad de formarme un juicio sobre lo político y expresarlo buscando que otros lo compartan conmigo o no. Una opinión (que no una información) falsa, mal intencionada o no verificada, debe ser combatida en ese mismo escenario, con el ciudadano como juez y con medios libres como ruedo, buscando que mi corrección o mi versión de los hechos haga más carrera que la de quienes están en desacuerdo conmigo.

El ex–presidente debería competir en el debate público con su versión de los hechos ante su verdadero juez natural: la opinión pública. Un buen escarmiento un ciudadano con derecho a opinar es callar sus argumentos con unos buenos contra-argumentos. Una condena judicial a un columnista, o a un ciudadano opinando en una red social, es un pésimo precedente porque en lugar de vigorizar el debate público con más y mejor información, lo silenciará con temor.

Juan Fernando Giraldo
@JuanFGiraldo

2 comentarios:

  1. De acuerdo: Colombia no entiende la diferencia semántica entre periodista, y columnista.

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  2. ¡Qué buena entrada! Me gustó mucho, en particular, el último párrafo, sobre todo esto:

    "El ex–presidente debería competir en el debate público con su versión de los hechos ante su verdadero juez natural: la opinión pública."

    He estado pensando también sobre los "delitos" de injuria y calumnia, incluso en el caso de los periodistas. ¿Por qué tipificar esos delitos como penales? No soy abogado, pero me parece interesante ese tema. ¿La injuria y la calumnia se castigan con prisión en todo el mundo (o mejor: en todas las democracias)?

    @ritacuba

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