Mostrando entradas con la etiqueta opinión pública. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta opinión pública. Mostrar todas las entradas

domingo, 19 de junio de 2022

Análisis Resultado Electoral Segunda Vuelta 2022

Esta semana analizamos junto a Juliana Uribe de Movilizatorio y Sergio Guzmán de Colombia Risk los resultados de las elecciones a la Presidencia de la República que dieron como Ganador a Gustavo Petro.

Acompáñenos a conocer en vivo los resultados de estas apretadas elecciones en Canal Capital.

martes, 24 de mayo de 2022

La naturaleza y los orígenes de la opinión pública de John Zaller

Este me lo debía completo hace años. Algunos capítulos los había leído varias veces, pero nunca desde el prólogo hasta los anexos. Es un libro muy técnico y detallado en las matemáticas detrás de la metodología de recolección y análisis, lo que lo hace denso y en algunos apartes casi inaccesibles para quienes contamos con una formación matemática básica. 



Es uno de los tratados más rigurosos y honestos de opinión pública. Me ha causado siempre mucha curiosidad la "desaparición" de Zaller, de quien, salvo un par de artículos posteriores a la publicación de esta obra, encuentro muy poco. 

Para mi, su gran aporte es el estudio y entendimiento del rol de las "elites" en la formación de la opinión pública. Aunque no transita la forma en la que un individuo toma información pública y la convierte en opinión, construye un modelo consistente que da cuenta de cómo la información sobre asuntos públicos, generada por las élites, es luego recibida y procesada por los ciudadanos para convertirse en respuestas específicas a sondeo y encuestas.

Desarrolla en detalle una relevante pregunta en el mundo de la opinión pública. ¿Quién lidera? ¿Sigue la opinión pública a las élites, o siguen las élites los flujos cambiantes de la opinión pública?. Estudia los cambios de opinión en contextos de consenso de las élites y el contraste al fenómeno en procesos de polarización; así como las resistencias que se presentan por cuenta del conocimiento político o la exposición a flujos de  información unilateral o bilateral del ciudadano. Hoy, por supuesto, los flujos unilaterales son prácticamente una idea que solo es posible en teoría o en un contexto totalitario. 

A pesar de cumplir más de 30 años de publicado, la constatación del efecto del conocimiento e interés en los asuntos públicos, el acceso a información y la forma en la que es procesada sobre las opiniones de un ciudadano, sigue siendo vigente. A medida que se avanza en el libro, resuena la pregunta sobre su validez en un debate público en el que han irrumpido las redes sociales y otras tecnologías de información y comunicación. Lo que es seguro es que este libro es un testimonio fiel de cómo funcionaba la opinión pública en un mundo sin redes sociales. Esta investigación deja planteadas unas hipótesis robustas que deben ser validadas en un debate que transcurre en plataformas digitales. 

Un dato curioso, relevante para nuestro contexto, es que el respaldo a políticas autoritarias es alto en ciudadanos moderadamente informados, y se incrementa a medida que crece la exposición al mensaje. De hecho, los ciudadanos más informados, y los menos informados, muestran menos respaldo a políticas autoritarias. 

La parábola de la "Tierra Purpura", en los capítulos finales, es tal vez un cuento corto que incluiría en cualquier clase de opinión pública y participación política. 


domingo, 6 de marzo de 2022

Análisis de la jornada electoral 2022

 El pasado 6 de marzo fui invitado al especial de Elecciones de Canal Capital para analizar junto a Cecilia López y Santiago Rivas las perspectivas de las elecciones legislativas del 13 de marzo de 2022. 

A lo largo del programa la periodista Sandra Vergara nos permitió compartir con su audiencia datos que buho Clarity for Leaders ha generado de sus estudios de medios de comunicación y redes sociales. 

domingo, 21 de noviembre de 2021

A Las Palabras - Mesa Capital: Polarización en época preelectoral

 El pasado 21 de noviembre acompañé a la periodista Mabel Lara en su programa A Las Palabras de Canal Capital a conversar sobre el reto de la polarización en época pre-electoral junto a la profesora Silvia Otero

¿Por qué ha disminuido el apoyo a la democracia? | A las palabras - Mesa Capital

Juan Fernando Giraldo, socio fundador de buho, le responde a Mábel Lara acerca del panorama de las próximas elecciones presidenciales, enfatizando que “los medios y los políticos tienen un dilema, porque el juego está hecho con incentivos, a los medios les funciona la pelea, lo mismo a los políticos”.

jueves, 2 de septiembre de 2021

El impacto de la pandemia en la industria de la publicidad, el mercadeo y las comunicaciones

¡Salió!

La Revista P&M publicó en su número de agosto del 2021 el balance de las 300 empresas más grandes del sector de comunicaciones en Colombia.

Este año el ranking habitual de la revista había generado mucho interés. ¿La razón? Nos trae una foto final del impacto real de la pandemia en la industria de la publicidad, el mercadeo y las comunicaciones.

Fui invitado por la revista a participar en el panel para comentar los resultados de cada uno de los sub-sectores y compartir junto con Andrés Ortiz de Dattis Comunicaciones, Andrés Simon de Kantar y Javier Patiño De Enmedio, experiencias y observaciones sobre lo que pasó en nuestras empresas y lo que se viene para nuestros clientes.

¿Qué nos dicen los datos de la industria sobre lo que sucedió, durante el año que será recordado por una terrible pandemia, en las empresas de relaciones públicas y de investigación?


Webcast - Panel investigación, relaciones públicas, OOH.mp4 from REVISTA P&M PREMIUM on Vimeo.

Los subsectores de investigación y relaciones públicas representan el 8.6% de las ventas de un sector que alcanzó unas ventas de COP $7.619.211.000.000 y empleó a más de 44,000 personas. Sin embargo, las empresas de estos dos subsectores representaron el 31% de la utilidad neta del sector que prácticamente colapsó reduciéndose a la quinta parte en comparación con el año anterior. 

Al revisar todo el listado, investigación y relaciones públicas son de las pocas industrias que tienen una rentabilidad sobre el patrimonio que se destaca frente al resto. Esto sugiere que, como inversión, son de los mejores subsectores de la industria. Así mismo, Investigación y relaciones públicas tienen indicadores de rotación del activo por encima del 1 (1.03 y 1.21) siendo estos 2 de los 3 más altos, lo que indica que son negocios que requieren relativamente menos inversión que sus contrapartes del sector para alcanzar las ventas y esto es positivo financieramente porque hay que invertir menos para obtener más.

El sector de investigación decreció 8.9% durante el 2020. El 62% de las empresas de investigación decrecieron y entre las que decrecieron, más de la mitad del total sufrieron una contracción de doble dígito. De las 20 más pequeñas, la mitad decrecieron en doble dígito, indicando un golpe más fuerte del año de pandemia a las más pequeñas del listado. De las 18 empresas que lograron crecer durante este período, un poco menos de la mitad lograron crecer en doble dígito. 

El panorama en las empresas de relaciones públicas fue un poco más simétrico. Este subsector decreció 9.9% durante el 2022. La mitad de las empresas de relaciones públicas lograron un crecimiento, mientras que el crecimiento de doble dígito lo alcanzaron 25% de las 27 empresas del listado. Las proporciones de decrecimiento son idénticas, 50% vendieron menos y 25% redujeron sus ventas en doble dígito. 

Ni los datos del listado, ni las experiencias compartidas por los diferentes panelistas invitados por P&M a discutir el ranking parecen arrojar una explicación sencilla de lo que separa a las empresas que crecieron de aquellas que se enfrentaron a una reducción de sus ventas. 

En nuestra experiencia, aferrarnos a la estrategia de innovación y expansión a pesar de las circunstancias, volvernos más relevantes permitiendo a nuestros clientes que pudieran navegar escenarios de incertidumbre con datos de sus audiencias y enfocar nuestra energía en el bienestar del equipo pudo hacer la diferencia. 

El mercado está dando señales de recuperación y esperamos que todas las empresas del sector puedan contar una historia de reactivación y recuperación al terminar el 2021. 


jueves, 19 de agosto de 2021

3 revelaciones de "Comprender la Democracia" de Daniel Innerarity

Hace unas semanas, por insinuación de la Directora de la Maestría de Comunicación de la Universidad Javeriana, Liliana María Gómez, busqué "Comprender la Democracia" de D Innerarity

Es un texto corto, pero un bocado perfecto de claridad que se tradujo en 3 revelaciones útiles para pensar la democracia en tiempos de decepción. 


1. El inevitable destino de la complejidad democrática

¡Claro! El único camino de la democracia es la complejidad incremental. Las autocracias, las dictaduras, las teocracias tienen un modelo simplificado de tramitar inputs al sistema político y convertirlos en outputs. Las democracias, por naturaleza, de manera incremental, reciben más demandas, de más grupos ciudadanos, agrupados alrededor de más intereses, de problemas más complejos. Es inherente a la democracia su complejidad incremental y la subsiguiente brecha de competencias ciudadanas. Por lo tanto, es la misma democracia, como arreglo institucional, la que debe sortear esta paradoja. 

2. La competencia política no es una responsabilidad individual 

¡Claro! Es habitual pensar en modo automático en la responsabilidad individual de la incompetencia ciudadana. Damos como hecho que es "deber" ciudadano tener la información correcta y las competencias suficientes para navegar la complejidad incremental del debate público democrático. Innerarity cuestiona el supuesto y propone que es una responsabilidad colectiva, del propio sistema político, creador de su propia complejidad incremental, quien debe atender las brechas de competencia ciudadana que se manifiestan a medida que se da su profundización. 

3. La reivindicación de las estrategias de simplificación 

Como usuario permanente de las estrategias de simplificación para permitir el avance de agendas políticas de gobierno y electorales de cara a la opinión pública, siempre me ha incomodado la sensación de estar alimentando el monstruo de la demagogia mediante técnicas de heurística y framing.

Sin embargo, con cierta precaución, Innerarity reivindica las estrategias de simplificación indicando que sin ellas no es posible hacer accesible la complejidad del proceso político instalando al ciudadano "en un nivel satisfactorio, no óptimo, de información, racionalidad e inteligibilidad". 



------------------

Innerarity, Daniel (2018). Comprender la Democracia. Barcelona, Gedisa. 

jueves, 31 de diciembre de 2020

Bibliografía Opinión Pública, Comunicación Política y Estratégica

Desde el año 2008 que comencé a ser profesor de pregrado y posgrado de temas de comunicación política, estratégica, medios de comunicación y opinión pública, he venido actualizando anualmente la bibliografía que he encontrado relevante para estudiar y mantenerme actualizado.

En amarillo las publicaciones de la última década 2012 - 2022

Espero que esta compilación resulte de utilidad para estudiosos de estos temas.



¡Bienvenidas las sugerencias!

A


Achen, Christopher H. and Bartels, Larry M. (2016) Democracy for Realists: Why Elections Do Not Produce Responsive Government. Princeton University Press: New Jersey. 
Andsager, Julie y White, Allen (2006). Self Versus Others: Media, Messages and the Third Person Effect. Lawrence Erlbaum associates, New Jersey
Axelrod, David. (2015) Believer. My Forty Years in Politics. Penguin Press: New York.

B

Barrero, Fredy (2013) Abstencionismo electoral en Colombia: una aproximación a sus causas. Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios de Democracia y Asuntos Electorales.
Bartlets, Larry M (1993). Messages Received: The Political Impact of Media Exposure.The American Political Science Review, Vol. 87, No. 2, (Jun., 1993), pp. 267-285
Bennett, W. Lance y Entman, Robert M. (eds)(2005). Mediated Politics: Communication in the Future of Democracy. Cambridge University Press, New York. 🌟
Békés, Gábor y Kézdi, Gábor (2021) Data Analysis for Business, Economics, and Policy. Cambridge University Press, Cambridge. 
Berger, Jonah (2013) Contagious. Why Things Catch On. Simon & Schuster: New York. 🌟
Booth, Wayne C, Colomb, Gregory G y Williams, Joseph (2008). The Craft of Research. The University of Chicago Press, Chicago.
Brader, Ted (2006). Campaigning for Hearts and Minds: How Emotional Appeals in Political Ads Work. The University of Chicago Press. 🌟

C

Campbell Alastair (2015). Winners: And How They Succeed. London: Random House
Charron, Jean (1998). Los medios y las fuentes. Los límites del modelo 'agenda-setting', En. Gauthier, Gilles et al. Comunicación y Política. Editorial Gedisa, Barcelona.
Chong, D. (1996). Creating Common Frames of Reference on Political Issues. En Mutz, D. (Ed.). Political Persuasion and Attitude Change (195-225). Michigan: University of Michigan.
Cifras & Conceptos. (2011). Panel de Opinión III. (Medición Junio 20-Septiembre 20).
Converse, P. (1964). The Nature of Belief Systems in Mass Publics. En David, A. (Ed.). Ideology and Discontent (206-61). New York: Free Press.
Coombs, W. Timothy (2004). Impact of Past Crises on Current Crisis Communication: Insights from Situational Crisis Communication Theory. En Journal of Business Communication Jul 2004, Vol. 41 Issue 3, p265.

D

D’Angelo, P. (2002). News framing as a Multi-paradigmatic Research Program: A Response to Entman. Journal of Communication, 52, 870–888.
Dahl, Robert y Stinebrickner, Bruce (2003). Modern Political Analysis. Upper Saddle River
Davies, William (2017). La industria de la felicidad. Barcelona: Editorial Malpaso. Segunda Edición. 
Donsbach, W. (1981). Legitimacy through Competence rather than Value Judgments: The Concept of Journalistic Professionalization reconsidered. Gazette, 27, 47-67.
Druckman, J., & Nelson, K. (2003). Framing and Deliberation: How Citizens' Conversations Limit Elite Influence. American Journal of Political Science, Vol. 47, No. 4 (Oct., 2003), pp. 729-745
Duggan, Maeve y Smith, Aaron (2016) The Political Environment on Social Media. Pew Research Institute.

E

Easton, David (2006). Esquema para el Análisis Político. 2ed Amorrortu. Buenos Aires.
Elster, Jon (comp) (2001). La democracia deliberativa. Gedisa. Barcelona.
Entman, R. (1993). Framing: Towards Clarification of a Fractured Paradigm. Journal of Communication, 43 (4), 51-58.
Esser, Frank & Pfetsch, Barbara. (2004) Comparing Political Communication: Theories, Cases and Challenges. Cambridge University Press. New York.🌟

F

Fang, Irving (1997) A History of Mass Communication: Six Information Revolutions. Focal Press: Burlington.

G

Gardner, Howard (2004). Changing Minds. Harvard Business School Press: Boston.🌟
Gardner, Howard (2004). Mentes Flexibles: el arte y la ciencia de saber cambiar nuestra opinión y la de los demás, Paidós. Ciudad de México.
Gastil, John (2008). Political Communication and Deliberation. Sage Publications. University of Washington.
Giraldo, Juan Fernando, & Montealegre, Carolina. (2013). Líderes de opinión en la prensa colombiana: una metodología para el análisis sistemático de encuadramientos. In Papel Político Vol. 18, No. 1. (January – June 2013), pp. 114-144 Bogotá: Pontificia Universidad.

H

Habermas, Jürgen (1999). Historia y crítica de la opinión pública. 6ª edición. Ediciones G. Gili, Barcelona.
Haidt, Jonathan  (2013). The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion. Random House.
Hallin, Daniel & Mancini, Paolo (2004) Comparing Media Systems: Three Models of Media and Politics. Cambridge University Press. Pp. 46-86 🌟
Hallin, Daniel & Mancini, Paolo (2004), Sistemas mediáticos comparados. Editorial Hacer, Barcelona.
Hartman, T., & Weber, C. (2009). Who Said What? The Effects of Sources in Issues Frames. Political Behavior, Vol. 31, No. 4 (December 2009), pp. 537-558.
Hartwell, Margaret (2012) Archetypes in Branding: A Toolkit for Creatives and Strategists. F&W Media International: Georgrtown.
Heath, Chip & Heath, Dan (2007). Made to Stick. Random House, New York.🌟
Hernández Sampieri, Roberto et al (2006). Metodología de la Investigación. McGraw Interamericana, México, D.F.

I

Igartua, J., Cheng, L., & Muñoz, C. (2005). Framing Latin America in the Spanish press: A cooled down friendship between two fraternal lands. Communications 30, pp. 359372.
Innerarity, Daniel (2018). Comprender la Democracia. Barcelona, Gedisa. 
Ireri, K. (2011). A Study of Newspaper Columnists' Framing Role in Kenyan Politics. Paper presented at the annual meeting of the International Communication Association, TBA: Boston.

J

Johnson-Cartee, Karen y Copland, Gary (2004) Strategic Political Communications: Rethinking Social Influence, Persuasion and Propaganda. Rowman & Littlefield Publishers, Inc, Oxford.
Jones, Michael D. & Mc Beth, Mark K (2010) A Narrative Policy Framework: Clear Enough to be Wrong? En: The Policy Studies Journal, Vol 38, No. 2, 2010, pp. 329-353 🌟
Jowett, Garth & O’Donnell (2006) Victoria. Propaganda and Persuasion, 4ª Edición. London: Sage Publications.


K

Karpf, David (2008) 'Understanding Blogspace'. En Journal of Information Technology & Politics, 5: 4, 369 - 385
Koch, Jeffrey (1998). Political Rhetoric and Political Persuasion: The Changing Structure of Citizens' Preferences on Health Insurance During Policy Debate. En. The Public Opinion Quarterly, Vol. 62, No. 2. (Summer, 1998), pp. 209-229.
Kriesi, H. (2004). Strategic Political Communication: Mobilizing Public Opinion in “Audiences Democracies”. En Esser, F. & Pfetsch, B. Comparing Political Communication: Theories, Cases and Challenges. New York: Cambridge University Press. Versión Kindle. Pos: 2283. 🌟
Krippendorff, Klaus (1990). Metodología de Análisis de Contenido. Buenos Aires: Ediciones Paidós.
Krippendorff, Klaus (2004) Content analysis: an introduction to its methodology. SAGE Publications.
Kuklinski, James H. & Peyton, Buddy. (2007) “Belief Systems and Political Decision Making”. En Dalton, Russell J. y Klingemann Hans-Dieter (eds). The Oxford Handbook of Political Behavior. pp. 45-64

L

Lakoff, George (2004), No pienses en un elefante. Editorial Complutense, Madrid.
Lakoff, George (2008), The Political Mind: Why can´t you understand 21st century with 18th-century brain, New York, Viking. 🌟
Lakoff, George (2014) The ALL NEW don`t think of an elephant. Know your Values and Frame the Debate. White River Junction, Vermont. Chelsea Green Publishing. 🌟
Langham, Tony. (2019) Reputation Management (PRCA Practice Guides) . Emerald Publishing Limited. Edición de Kindle.
Lau, Richard R. Redlawsk, David P.(2006) How Voters Decide. Information Processing in Election Campaigns. Cambridge University Press.
Lee Kaid, L. (Ed.). (2004). Handbook of Political Communication Research. New York: Lawrence Erlbaum Associates.🌟
Lepore, Jill (2020) If Then: How the Simulmatics Corporation Invented the Future. New York: Liveright Publishing Corporation. 
Ligorría, Julio (2011) Estrategia Política. Secretos de la formulación estratégica y marketing político. México D.F.: Editorial Paidós.
Lippman, Walter (1922) Public Opinion. Free Press Paperbacks: New York 🌟
Losada, Rodrigo & Casas, Andrés (2008). Enfoques para el análisis político. Editorial Javeriana, Bogotá.
Llinás, Rodolfo (2003). El cerebro y el mito del yo. El papel de las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos. Grupo Editorial Norma, S.A. Bogotá.
Luhmann, Niklas (2000). La realidad de los medios de masas. Anthropos Editorial. Barcelona
Luntz, Frank (2007). Words that Work: it's not what you say, it's what people hear. Hyperion Books, New York.🌟
Luntz, Frank (2011). La palabra es poder: lo importante no es lo que se dice, es lo que la gente entiende, La esfera de los libros. Madrid,
Lupia, Arthur (2016). Uninformed: Why People Seem to Know So Little about Politics and What We Can Do about It 1st Edition. Oxford University Press. New York.🌟

M

Manin, Bernard (1997). The Principles of Representative Government. Cambridge University Press: Melbourne. 🌟
Lilliana Mason (2018) Uncivil Agreement: How Politics Became Our Identity. University of Chicago Press.🌟
McCombs, M. E. y Shaw, D. L. (1972). The Agenda Setting Function of Mass Media. Public Opinion Quarterly, 36, 176-187
Meerman Scott, David (2015). The New Rules of Marketing and PR. John Wiley & Sons, Inc. New Jersey.🌟
Mutz, Diana. y Sinderman, P. (1996). Political Persuasion and Attitude Change. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press. 🌟
Mutz, Diana. y Soss, J. (1997). Reading Public Opinion: The Influence of News Coverage on Perceptions of Public Sentiment.The Public Opinion Quarterly, 61(3), 431-451. 🌟
Mutz, Diana (1998). Impersonal Influence: how Perceptions of Mass Collectives Affect Political Attitudes. Cambridge: University Press. 🌟
Mutz, Diana. (2006). Hearing the Other Side: Deliberative versus participatory Democracy. New York: Cambridge University Press. 🌟
Mutz, Diana., Silver, L., (2014) Normative implications of the Spiral of Silence: Hearing the Other Side in the 21st century. En. Wolfgang Donsbach, W., Salmon, C., Tsfati, Y. The Spiral of Silence: New Perspectives on Communication and Public Opinion. Routledge. New York. 🌟
Mutz, Diana (2015) In Your Face Politics: The Consequence of Uncivil Media. Princeton University Press: New Jersey.🌟

N

Neuman, W., Just, M., & Crigler, A. (1992). Common Knowledge: News and the Construction of Political Meaning. Chicago: The University of Chicago Press.
Niemi, R., & Weisberg, H. (2001). Controversies in voting behavior. San Francisco: Cq Press.
Neuman, Russell, Marcus, George y Mackuen, Michael (2000). Affective Intelligence and Political Judgment. University of Chicago Press.
Neuman, Russell y Marcus, George et all (eds) (2007). The Affect Effect: Dynamics of Emotion in Political Thinking and Behavior. University of Chicago Press.🌟
Nimmo, Dan (1976). Political Image Makers and the Mass Media. En Annals of the American Academy of Political and Social Science, Vol. 427. Role of the Mass Media in American Politics, (Sep., 1976). pp. 33-44
Nussbaumer Knaflic, Cole (2015). Storytelling with Data: A Data Visualization Guide for Business Professionals. John Wiley & Sons, Inc. New Jersey.🌟

O

O’Neil, Cathy (2016) Weapons of Math Destruction: How Big Data Increases Inequality and Threatens Democracy. Random House Audio

P

Pariser, Eli (2012). The Filter Bubble: How the New Personalized Web Is Changing What We Read and How We Think. The Penguin Press, London. 
Parnell, Lawrence J.  & Teruggi Page, Janis (2017) Introduction to Strategic Public Relations: Digital, Global, and Socially Responsible Communication. SAGE Publications🌟
Price, Vincent (2001) Motivations, Goals, Information Search, and Memory about Political Candidates. Political Psychology, Vol. 22, No. 4. pp. 665-692
Price, Vincent (2005). Opinión Pública: Esfera pública y comunicación. Editorial Paidós, Barcelona.
Prior, Markus (2005). “News vs. Entertainment: How Increasing Media Choice Widens Gaps in Political Knowledge and Turnout”. American Journal of Political Science, Vol. 49, No. 3, (Jul., 2005), pp. 577-592
Popkin, Samuel (2012) The Candidate: What it Takes to Win - and Hold - the White House,. Oxford University Press: New York.

R

Riffe, D. Stephen, L., & Fico, F., (2005). Analyzing Media Messages: Using Quantitative Content Analysis in Research. 2ed. London: Lawrence Erlbaum Associates Publishers.
Richard, Eugénie  (Coord.) (2015). Manual de Marketing Político: Cómo construir una campaña electoral exitosa en Colombia, paso a paso. Bogotá: Editorial Universidad Externado de Colombia.
Rogers, Everett (2004). Theoretical Diversity in Political Communication. En Lee Kaid, Lynda. Political Communication Research. Lawrence Erlbaum Associates, New York.
Rodríguez, J., & Seligson, M. (2010). Cultura Política de la Democracia en Colombia, 2010 (LAPOP). Bogotá: Universidad de los Andes.

S

Sartori, Giovanni (2007). Elementos de teoría política. Alianza Editorial, Madrid.
Scheufele, B. (2004). Framing Effects Approach: A Theoretical and Methodological Critique. Communications. The European Journal of Communications Research, 29, 401 – 428.
Scheufele, D. A. (1999). Framing as a Theory of Media Effects. Journal of Communications, 49, 103-122.
Scheufele, D. A. (2000). Agenda-setting, Priming, and Framing Revisited: Another Look at Cognitive Effects Of Political Communication. Mass Communication & Society, 3, 297–316.
Semetko, H. & Valkenburg, P. (2000). Framing European Politics: A Content Analysis of Press and Television News. Journal of Communication, 50(2), 93-109.
Semetko, H. (2007). Political Communication. En. Dalton, R. J., & Klingemann, H.-D. Oxford Handbook of Political Behavior. (123-143). Oxford: Oxford University Press.
Simon, A. & Xenos, M. (2000). Media Framing and Effective Public Deliberation. Political Communication, 17, 363–376.
Simonson, Peter (2016) Refiguring Mass Communication. A History. University Press Audiobooks.
Stacks, Don & Wright, Donald (2010) A Practitioner's Guide to Public Relations Research, Measurement and Evaluation. Business Expert Press: New York.

T

Terkildsen, N. & Schnell, F. (1997). How Media Frames Move Public Opinion: An Analysis of the Women's Movement. Political Research Quarterly, 50, 879-900.
Thompson, Dennis F. (2008). Deliberative Democratic Theory and Empirical Political Science.The Annual Review of Political Science. 2008. 11:497–520
Tiegreen, S. & Newman, E. (2008, Abril 1). How News is “Framed”. Dart Center For Journalism & Trauma. Recuperado de http://dartcenter.org/content/how-news-is-framed
Tumasjan, Andranik et. al (2010). Predicting Elections with Twitter: What 140 Characters Reveal about Political Sentiment. Technische Universität München.
Turner, Mark (1998). The Literary Mind. The Origins of Thought and Language. Oxford University Press. New York.

V

Vreese, C. (2005). News framing: Theory and typology. Information Design Journal, 13, 51–62.

W

Wanta Wayne, Guy Golan, and Cheolhan Lee (2004). Agenda Setting and International News: Media Influence on Public Perceptions of Foreign Nations. En Journalism and Mass Communication Quarterly. 2004 81:364.
Wolfsfeld, Gadi (2004). Media and the Path to Peace. Cambridge University Press. New York. 🌟
Wolfgang Donsbach, W., Salmon, C., Tsfati, Y. (2014) The Spiral of Silence: New Perspectives on Communication and Public Opinion. Routledge. New York.

Z

Zaller, John R. (2014), La naturaleza y los orígenes de la opinión pública, Centro de Investigaciones Sociológicas. Madrid.
Zaller, John (1992). The Nature and Origins of Mass Opinion. Cambridge University Press.🌟
Zaller, John (1996). “The Myth of Massive Media Impact Revived: New Support for a Discredited Idea” En. Mutz Diana et al (eds). Political Persuasion and Attitude Change. The University of Michigan Press pp. 17-33, 47-70.


PODCASTS

Couric, Katie (2018) Frank Luntz: Behind the Polls. Podcast

martes, 20 de octubre de 2020

La elección correcta

Lau &  Redlawsk publican en el 2006 los hallazgos de una extensa investigación de laboratorio en la que simulan el transcurrir de una campaña presidencial en Estados Unidos, desde las primarias hasta las elecciones generales. 

El desarrollo detallado de los resultados y los hallazgos asociados en el libro How Voters Decide, Lau y Redlawsk proponen un camino de investigación sobre la manera en la que los ciudadanos usan la información a la que acceden durante un proceso electoral para tomar una decisión “correcta” al momento de votar.

Resultaron particularmente interesantes tres conceptos clave a los que me referiré en tres entradas diferentes: la idea de “decisión correcta” en el voto, el uso de “heurística” o “atajos mentales” por parte del electorado, y la relevancia de la memoria en la decisión del voto

La decisión correcta. 

En esta entrada revisaremos la idea de “decisión correcta” a la hora de votar. Lo que resulta, a primera vista, un concepto chocante. Personalmente me parece difícil calificar las decisiones políticas como correctas o incorrectas, más aún en contextos altamente competitivos y de información imperfecta. 

Según los autores, en el proceso de toma de decisión durante unas elecciones, un ciudadano se enfrenta a una tensión a la hora de votar: (1) el deseo de tomar la decisión correcta, y (2) el deseo de llegar a esa decisión con el menor esfuerzo cognitivo posible. Ambas premisas tienen sentido y respaldan la idea de que un elector quiere tomar una decisión correcta a la hora de decidir. 

Mi esposa, por ejemplo, es una médica brillante. Líder en su campo como miembro de agremiaciones de psiquiatras, lo que la hace interesada, de manera atípica, interesada en asuntos públicos. En más de una ocasión, he notado que al salir de las urnas un domingo electoral, después de un corto silencio, levanta la cabeza y me dice: “No se sí me equivoqué”. 

¿En qué condiciones toma un elector la decisión “correcta”? La idea de voto correcto está asociada, no con la expectativa de que en el resultado hay una opción correcta y una incorrecta, sino en el entendido de que una decisión debe ajustarse a los valores y creencias del elector individual. Lau y Redlawsk consideran que un voto correcto debería coincidir con el voto que el ciudadano depositaría en condiciones de información perfecta. 
 
Antes de avanzar en el concepto de decisión correcta, realizan una distinción entre el juicio y la elección (42). El juicio implica una valoración de una entidad individual o una sola dimensión, mientras que la decisión implica una elección entre opciones. La elección implica un compromiso mayor porque incluye una renuncia, y eso a su vez puede requerir una mayor racionalización o justificación. 

Uno de los primeros hallazgos, recogidos también por Achen & Barlets (2016, 40), es que el 70% de sus sujetos votan por por el candidato correcto. Es decir, después de haber hecho la elección, y ser expuestos de manera controlada a información estructurada y correcta sobre el candidato, el 70% se aferra a su decisión. No encontré en la descripción de los resultados la pregunta que parece natural y es si tal vez una fracción de ese 70% pudo haber incurrido en algún tipo de racionalización posterior a la decisión. Personalmente no descarto que la proporción de electores que realizaron un voto “correcto” es menor. 

Formulan adicionalmente una serie de hipótesis muy interesantes para explorar, más allá del ejercicio experimental (84).
  1. En condiciones de recursos cognitivos limitados, los electores son más propensos a tomar una decisión correcta en la medida que haya menos candidatos. 
  2. En un escenario constante de número de candidatos, el elector tomará la decisión correcta en la medida que los candidatos sean fáciles de distinguir. 
  3. En igualdad de condiciones, los electores tomarán la decisión correcta en la medida que los recursos de campaña sean equilibrados, dando a cada candidato oportunidades iguales de exponer sus propuestas. 

Estas tres premisas son relevantes y con valor práctico específico. En un contexto electoral real, los escenarios con muchos candidatos serán más susceptibles a estrategias de distracción o manipulación y llevar a los electores a votar en contra de sus preferencias. 

Adicionalmente, refuerza la importancia de que en unas elecciones la posibilidad de diferenciarse de los demás mediante los contrastes es determinante. Una elección en la que un candidato es difícil de distinguir podrá resultar en una mayor probabilidad de que el ciudadano deposite un voto equivocado. 

Finalmente, los recursos superiores, efectivamente pueden distorsionar un resultado electoral. Una campaña con recursos desequilibrados pueden resultar en un incremento de ciudadanos eligiendo al candidato equivocado, visto desde sus propias preferencias. 

Para Lau y Redlawsk, el hecho de que la mayor parte del tiempo, el mayor número de personas (72%) vota correctamente, demuestra que en contextos contemporáneos no es necesaria la atención total o la información perfecta para toma de decisiones electorales. 

Hacen, sin embargo, una advertencia. El 70% de los electores toman la decisión correcta para campañas con dos candidatos. Sin embargo, cuando se realizaba el ejercicio con 4 candidatos, solo 31% votaron correctamente (203). Aunque los electores quieren tomar buenas decisiones con el menor esfuerzo posible, la motivación política no es lo suficientemente alta para la búsqueda de decisiones óptimas (204). Esta es una reducción dramática de “acierto” por parte del electorado. 

Encuentran además algunas variables que pueden incidir sobre la capacidad de acierto del ciudadano a la hora de decidir su voto. La filiación partidista incrementa en 31% la probabilidad de que el elector vote “correctamente” y la sofisticación del elector la incrementa en 39%. Reconocen, citando algunos estudios de mercadeo, que en contextos de saturación de información se puede reducir la calidad de la decisión (212). 

Un hallazgo que contradice la intuición es que entre más profunda es la investigación y la búsqueda de información por parte de un ciudadano, la probabilidad de un voto correcto cae (215). Tal vez uno de los resultados más sorprendentes del modelo, y que contradice una de las premisas, por lo menos habituales, de los sistemas democráticos, es que más información no siempre llevan a mejores decisiones. De hecho, lo que encuentran es que más información resulta en peores decisiones. 

En pocas palabras, un sistema electoral con más de dos candidatos compitiendo, con altos flujos de información, con candidatos similares entre sí y con desigualdad de recursos entre ellos, son un caldo de cultivo para que los ciudadanos salgan de las urnas con la sensación de haberse equivocado. En este contexto, es muy probable que así haya sido.

Aunque los argumentos que usan para explicar por qué recurrir a un experimento son válidos, es evidente que el ejercicio no es capaz de emular las relaciones que el electorado desarrolla con cada candidato durante un campaña. También reconocen que la metodología deja por fuera pistas que se generan en la interacción social y que no pueden ser observadas en la medida que los sujetos están expuestos sólo a la pantalla de un computador durante el experimento. Estos sacrificios no le quitan valor a los hallazgos, pero entenderlos permite hacer unas preguntas de seguimiento de fondo sobre los resultados del estudio.  
Para los interesados en la competencia del electorado, vale la pena la revisión del modelo de "Lógica de Competencia" de Arthur Lupia usando el Teorema Generalizado de Condorcet Jury que establece que "si cada elector es más propenso a hacer una elección correcta, que a no hacerla, entonces a medida que el número de votantes se incrementa hacia el infinito, la probabilidad de que una mayoría tome una decisión correcta, tiende al cienc por ciento" (Lupia 2016; 57)



____________________
Achen, Christopher H. and Bartels, Larry M. (2016) Democracy for Realists: Why Elections Do Not Produce Responsive Government. Princeton University Press: New Jersey. 
Lau, Richard R. Redlawsk, David P.(2006) How Voters Decide. Information Processing in Election Campaigns. Cambridge University Press.
Lupia, Arthur (2016). Uninformed: Why People Seem to Know So Little about Politics and What We Can Do about It 1st Edition. Oxford University Press. New York.

miércoles, 22 de julio de 2020

Campaña electoral y redes sociales manipulación, tendencias e influencia

El Consejo Nacional Electoral en Colombia anunció a través de un comunicado de prensa que regularía el uso de propaganda política por parte de candidatos en las elecciones en Colombia. 

El anuncio, que no venía acompañado de una resolución, detonó un debate sobre los retos a los que se enfrentan las autoridades y los riesgos que esta decisión puede significar para el debate público en un proceso electoral. 

Carlos Cortés y Cristina Vélez de Linterna Verde nos invitaron a un panel para abordar la discusión con la información disponible hasta este momento. 


Aunque hay que reconocer que el Consejo Nacional Electoral se pronuncia sobre algo que había sido por muchos años un área gris y que hace un esfuerzo por reflexionar sobre la complejidad de la naturaleza cambiante del ambiente digital, la decisión, como está hasta ahora, deja algunas preguntas abiertas. 

Por un lado, mantener el concepto de propaganda política, claro y nítido para las prácticas electorales de Siglo XIX y XX, se vuelve una caja de cartón en la que se pretende organizar el caudal de un río al usarlo para regular fenómenos de comunicaciones del Siglo XXI. 

Adicionalmente, la escueta entrevista que ofrece el Presidente del Consejo Nacional Electoral, en la que sugiere que cada caso "es especial", deja la puerta abierta para la arbitrariedad en un país en el que no sería novedad que se use localmente el poder de las Cortes para incidir en procesos electorales. 

Darle a los canales digitales el estatus de “medio masivo de comunicación” parece desconocer la complejidad del flujo de la información en canales digitales. Parecería más razonable verlos como un espacio público digital activo, viral, con incidencia real en las posiciones de las personas, con actores complejos, incluidos ciudadanos, personas jurídicas y personajes anónimos. Un espacio, en el que se podría hacer publicidad política pagada. Algo más fácil de identificar y de juzgar como propaganda política. 

Finalmente, el Consejo Nacional Electoral parece dejar por fuera de su radar aspectos de las prácticas de comunicación política con fines electorales cuya falta de regulación puede ser más significativa para que haya desequilibrio entre candidatos que aspiran a cargos de elección popular, tales como la actividad inorgánica e inducida por “operaciones de influencia” a través de cuentas e influenciadores, como da cuenta el reporte sobre el uso de Twitter en campañas de Linterna Verde. 

En la conversación con Liliana Gómez de la Maestría de Comunicación de la Universidad Javeriana y Adela Goberna de  la Asociación Latinoamericana de Internet (ALAI) pudimos explorar algunas de estas preguntas desde diferentes ángulos. La resolución en firme del Consejo Nacional Electoral aún está por conocerse, y valdrá la pena entender los esfuerzos que hacen para garantizar que las contiendas electorales se dan apegadas a la ley, garantizando equidad entre los candidatos que compiten y comprendiendo la compleja transformación tecnología a la que se ve expuesto el debate público electoral. 

jueves, 14 de noviembre de 2019

Divide y vencerás: política pública para tomar decisiones en ecosistemas digitales

Segundo día de la #IICumbrePetróleoyGas, con el panel ‘Construcción de Política Pública y toma de decisiones en la era digital’


El pasado 14 de noviembre fui invitado a participar en la ll Cumbre del Petróleo y Gas. Allí, me sumé a la discusión del panel ‘Construcción de Política Pública y toma de decisiones en la era digital’ para hablar sobre la forma en la que los instrumentos digitales han transformado nuestra toma de decisiones en escenarios políticos, y, cómo, desde la experiencia que hemos adquirido en buho™ , medimos el impacto que los medios de comunicación tienen sobre las industrias.


Allí tuve el privilegio de compartir panel con María Victoria Riaño, Presidente de EquiónCarme Miró, CEO and Founding Partner apple tree communications, la reconocida periodista Claudia Palacios y la moderación de Carolina Rojas, Vicepresidente de Comunicaciones y Estrategia en Asociación Colombiana del Petróleo.



La era del optimismo digital
Para empezar, hay que hablar del ecosistema digital. En los años 90’s inicia el debate sobre los medios digitales y su intervención en la deliberación política de los ciudadanos. Es en ese momento en el que aparecen personas denominadas optimistas digitales, los cuales creían en la promesa de un mundo mejor, promesa resumida en tres bloques; acceso, empoderamiento y deliberación.

Primero, íbamos a tener acceso a una información que antes generaba costos. No era difícil y la digitalización del mundo de los medios, de la opinión y de la política, iba a permitir un escenario nunca antes visto.

En segundo lugar está el empoderamiento; un ciudadano cualquiera podía formarse una opinión con información de calidad, y con mejor acceso iba a poder, desde su pantalla, dirigirse a personas con las que era imposible soñar  hace 15 o 20 años. Por ejemplo, escribirle directamente un trino a un senador o al CEO de una organización y que este contestara, hubiese sido simplemente operativamente imposible hace un par de años. Así, se presentó la oportunidad de hacer algo que abría la idea del  empoderamiento ciudadano.

Y, tercero, nos encontramos con la deliberación. Si se abría el escenario a personas expertas, que no necesariamente tenían un acceso privilegiado a la comunicación y  podían compartir de manera masiva su conocimiento, posiblemente íbamos a mejorar la calidad de la deliberación, que entre otras cosas, es fundamental para que opere una democracia.

Tener opiniones diferentes, poder debatirlas desde posiciones diferentes, buscar y hacer negociaciones permanentes para llegar a acuerdos, también hacía parte de esa promesa anunciada.

Pero luego arranca la primera década que da inicio al siglo XXl y la velocidad de la transformación tecnológica tiene un impacto que hace que surjan, en contraste a los cyber optimistas, los cyber escépticos, académicos que empiezan a hacerse preguntas muy duras del efecto que está teniendo la transformación digital sobre el debate público.



Cyber-Escepticismo al servicio de la información
Entonces aparecen dos retos: hoy más que nunca, el acceso a más información transformó la economía. Con tiempo y atención escasa buscamos información que parece infinita y empezamos a navegar en un espacio que se volvió, en realidad, oscuro y no más claro; Las personas no están buscando información de calidad.

Sabemos que eso no ocurre en la casa de nadie, y pretender un ciudadano ilustrado es difícil, puesto que no es lo natural. Los ciudadanos estamos buscando gatitos, buscamos fútbol, entretenimiento, no estamos buscando, por ejemplo, cómo la política económica va a impactar nuestras vidas, eso no lo estamos buscando, eso nos lo encontramos y esta situación genera nuevas dificultades de acceso de información de calidad.

El segundo reto que surge con la intervención de los instrumentos digitales en el debate público, tiene que ver con el empoderamiento y la posibilidad de dirigirse a los ciudadanos conociendo exactamente los botones que los mueven. Así se generaron las nuevas reglas de manipulación que transgreden la ilusión del empoderamiento y esto sucede porque a la tecnología uno puede regularla, batallar por controlar que exista un debate público de calidad, pero comprobar la veracidad de la información con la que interactuamos antes de manipularla, mandarla a todos los contactos, y moverla es algo que no sucede, porque se convierte en algo irrelevante.



La tecnología es regulable, la veracidad de la información no. 
Respondiendo a un estudio que se hizo en Estados Unidos, la psicóloga Lilliana Mason explica que los efectos que están teniendo los instrumentos digitales sobre el debate público, tienen un impacto negativo porque es precisamente de esa forma en la que los gobiernos y los congresos están legislando, es decir,  la identidad de los ciudadanos y su afiliación política, se están empezando a mezclar. Según ella, aunque siempre hay una identificación partidista con otros rasgos, como la personalidad, hoy estos parecen estar más amalgamados que antes. Si decidimos seguir a un líder político, pero además, las premisas del líder político coinciden con nuestras creencias religiosa y  nuestras posiciones de nivel social, lo que se diga de los temas políticos terminará afectando otras esferas, pues ya existe una identificación con el personaje. Simple, un ataque a un político al que yo siga, también es un ataque directo a mí.

Al existir una identificación clara, se crea una defensa clara. Las posturas entonces no tienen una línea definida entre las creencias personales y las creencias políticas y estas defensas que se generan en escenarios políticos van más allá; se empiezan a aceptar cosas que no son necesariamente serías ni veraces con tal de proteger el campo completo de la identidad. Lo que sí se puede observar con claridad es la división, porque si alguien se identifica con tal personaje, con lo que dice y con lo que piensa, las otras opciones están descartadas y esa persona ya toma un bando; se diferencia este de aquel con el que se siente pertenencia y, si se logra eso, la división es exitosa.

Si como líder político le entrego al ciudadano una separación de quienes son ellos y quienes somos nosotros, se simplifican los procesos electorales y se crea un sentido de pertenencia. Sin embargo, también es causa de una muy baja disposición a negociar. No es un tema de negociación para encontrar la mejor forma de garantizar, por ejemplo, una política energética en el país, se trata de un tema contundente de división, tipo ‘‘esta es la mía y nosotros vamos a ganar, y ellos van a perder’’ y así entra el debate público, y así  es cómo lo estamos percibiendo los demás.

Los incentivos que tienen los actores políticos para hablar abiertamente de negociación conjunta, o encontrar una solución en colaboración no están dados. No es que no se pueda, efectivamente los sistemas políticos se reorganizan y seguramente nos encontramos en una curva  de escepticismo y pesimismo sobre el estado de este debate, pero eso se debe a que los incentivos no están dados.



Claridad en la incertidumbre y la desinformación
Ha sido con ayuda de las mediciones y el trabajo en buho ™ , que nuestros clientes han encontrado soluciones y planes de acción a través de los datos de valor que hemos proporcionado. Por ejemplo, hemos medido el impacto y los efectos que se crean a partir de la información que los medios de comunicación exponen, en este caso en específico, de una marca que se dedica a la minería.

En los dos años de análisis de medios de comunicación, encontramos que el 11% del contenido recogido de fuentes, refuerzan mitos o fake news y, hallamos que el 25% de esta marca, de su tiempo y sus declaraciones, están entregados a negarlos, que es una forma de perpetuarlos. Un cuarto de las declaraciones de esta marca son reactivas, sumado a que en el último trimestre aumentó en 50% la presencia de este fenómeno de acuerdo a nuestros hallazgos .

Ojo que no se está responsabilizando al medio de comunicación, el medio de comunicación sale y cita a una fuente y esa fuente tiene prime time para repetir algo, que no es necesariamente cierto y no hay tiempo para verificar su veracidad.

Otro de los fenómenos que hemos visto al analizar las mediciones que realizamos, es que las marcas se están involucrando en la historia de dividir y crear bandos. No simplemente representando una causa, sino haciendo el juego de meterse en el debate y fragmentar.

Divide y reinarás
Imaginemos otro escenario con otra industria.

Tenemos un endulzante tradicional y viejo, y otro endulzante moderno y nuevo. Ahora, supongamos que está dándose en toda América Latina una batalla brutal y esta ha logrado en este pulso que al endulzante viejo se las atribuya el 92% de cosas negativas que se dicen cuando se habla de enfermedades. Por el contrario, el endulzante moderno el 38 % en términos de enfermedades, pero con un tono más favorable, sumado a que el 51% de las declaraciones se le atribuye al daño en la salud cuando uno se compara con el otro. Aún así esta cifra no es realmente alta. Cuando se habla de salud, al endulzante viejo le atribuyen en un 86% problemas causados por su consumo. El otro tiene igualmente unas problemáticas, pero por lo menos tiene defensores.

Lo que esta batalla ha generado es que el cubrimiento total sobre temas de regulación en la industria haya incrementado los últimos meses de 3% del total del contenido a 8%, y luego al 10%. Este cubrimiento a alguno de los dos les conviene. Es con ese insumo que se colecta que se puede empezar a tomar decisiones, encontrar el papel que tiene su marca en la historia y analizar en qué bando está. Así, teniendo un panorama más claro de lo que sucede, se pueden tomar las decisiones que más lo beneficien.

Transformación de las industrias desde data analytics
Desde buho™  también hemos hecho trabajos de medición con la Asociación Colombiana de Petróleos (ACP) y encontramos un comportamiento muy interesante desde el 2018.

Hace 15 años, los medios de comunicación eran el coco, eran difíciles, injustos y no vendían la verdad. Hoy, paradójicamente, los medios de comunicación son los que le dan un trato más amable y equilibrado a la industria. En medio del análisis que realizamos descubrimos que solo el 38% del contenido es hostil, o con cuestionamientos, que pueden ser válidos hacía la industria. Cuando se buscan las editoriales, que por naturaleza tienden a sentar posiciones más sólidas, encontramos que hay 53% de cuestionamientos y 47% de reconocimientos o validación.

Al movernos a los columnistas que históricamente eran hostiles con todos, encontramos una tendencia a hacer cuestionamientos a la industria en un 66%.

Finalmente, cuando nos vamos a las redes sociales, hallamos un mundo muy difícil donde solo el 22% del contenido está haciendo respaldos a la industria, aunque la mayoría de ese 22% viene de los medios de comunicación y allá hay un reto.

La pregunta es, ¿qué hacer?
Además de las mediciones y análisis mencionadas anteriormente, también hemos hecho un estudio de contagio de riesgo. ¿Qué se mide? ¿Qué tanto de lo que sale en medios de comunicación sobre una industria puede contagiar a otra? ¿Quién puede contagiar esa historia? Y, ¿con qué velocidad se propaga? Después de analizar en los últimos dos años 15.000 posiciones específicas sobre riesgos e industrias, lo que hemos encontrado es que cuando una afirmación tiene un villano y una víctima visible, el nombre tiene 86% más de probabilidades de rodar.

Una cosa es decir ‘‘la industria del petróleo afecta el agua’’ y otra cosa es decir ‘‘la marca X destruyó la casa de doña Gloria’’,  la segunda tiene 86% más alcance que la primera. De igual forma, hemos descubierto que los contenidos hostiles, cargados con odio o rabia tienen un 78% más alcance que los demás, lo que evidencia que sirven.

En resumen, estos análisis evidencian que funciona más cuando hay un malo en la historia, una víctima, y una expresión de rabia. Los datos nos indican que, cuando ocurre la formulación mencionada anteriormente, existe un mayor alcance de la información.

Del dicho al hecho…
Los únicos que están enseñando a deliberar y a hablar con los demás son los políticos. Lo que han encontrado los estudios es que la exposición a personas que piensan diferente, en ambientes libres al debate político, crea la posibilidad de abrir la cabeza a la idea de ‘‘ah,el otro no está loco, el otro lo que está diciendo lo sacó de algún lado y lo está diciendo por alguna razón’’. Pero, los mismos estudios están encontrando que esas personas que pueden marcar la diferencia en ese cambio de chip, no se meten a la conversación, ni dan los incentivos para mediar en un diálogo de ciegos.

Por eso, la pregunta que se pone sobre la mesa es, ¿cómo una marca con el storyliving, es decir, viviendo, creyendo y moviendo una causa, puede entregarle a ciudadanos específicos herramientas para facilitar estas conversaciones en sus casas?

CSO y Cofundador de buho ™ Clarity for Leaders.


viernes, 7 de junio de 2019

Las sesiones de respuesta inmediata. La emoción y el instinto

Hace unas semanas fui invitado a participar en el II Congreso Internacional de Marketing Político que se llevará a cabo en la Universidad Externado de Colombia el 5 y 6 de abril del 2019. Allí compartí mi experiencia llevando la cultura de la medición y evaluación de comunicaciones al mundo electoral. A pesar de esta experiencia, con frecuencia encuentro tres barreras: la desconfianza en la medición, los costos de la medición y la dificultad de lograr que la medición se traduzca, en medio del ritmo de una campaña en una decisión que haga la diferencia.


Por esta razón decidí compartir algunas lecciones que pueden resultar de utilidad a jóvenes talentos que quieren asegurarse que se diseña una campaña para conectarse con el elector y no para darle gusto al candidato o a su círculo cercano. 

Uno de los ejercicios que he encontrado que aporta mucho valor en la corrección y construcción del mensaje durante las campañas son los “dial sessions” o sesiones de respuesta inmediata. Estos son grupos focales en los que la audiencia convocada se enfoca en evaluar una pieza publicitaria, un debate o discurso mediante el uso de tecnología con el propósito de conocer la respuesta inmediata, segundo a segundo, de los grupos objetivos. 

Hace algunos años desarrollamos nuestro propio sistema de medición de respuesta inmediata llamado “Instinto” y hemos encontrado que conocer las reacciones inmediatas, previas al debate y la deliberación ciudadana, indica con mucha nitidez si la estrategia de mensaje puesta en marcha en un producto real está funcionando, o si requiere ajustes. Frank Luntz (2007:78) hace una descripción detallada de las sesiones de Respuesta Inmediata 

Aunque las sesiones de Respuesta Inmediata son menos habituales que las sesiones de enfoque y su resultado es más específico, el valor que aporta a la campaña con información sobre el efecto de cada palabra de lo que dice el candidato o su contrincante resultado muy poderoso para la ejecución de la estrategia. 

El principal reto de confiabilidad para las sesiones de Respuesta Inmediata es el desconocimiento de la metodología por parte de los equipos de campaña. Una vez se incorpora el hábito de medir en una campaña, es difícil prescindir de tecnologías o metodologías que han resultado exitosas. 


Una ventaja de las sesiones de respuesta inmediata es que las recomendaciones son muy específicas y de implementación inmediata. Uno de los retos es que la producción de resultados debe ser inmediata para que tenga un efecto real sobre la ejecución táctica de la estrategia. El equipo de buho ha usado con más frecuencias las sesiones de respuesta inmediata para evaluar en vivo la reacción de población objetivo a debates presidenciales (2014 y 2018). La nitidez y los contrastes de las reacciones de la ciudadanía permiten con mucha claridad identificar las respuestas y los ataques que funcionan para el candidato, y las respuestas y defensas que no le funcionan al contrincante. Esta información es de un enorme valor para retroalimentar los simulacros de los debates presidenciales que pueden a su vez ser definitivos en una campaña electoral. Una cosa es poner en boca de un candidato la expresión “hace 4 años nuestras fronteras ardían y el país estaba apunto de ir a la guerra” y otra muy diferente es hacerlo con la certeza que esa expresión se conecta con la población objetivo. 

Hemos usado también sesiones de respuesta inmediata para medir el segundo a segundo de vídeos promocionales y discursos políticos. Estas mediciones son especialmente relevantes cuando el candidato quiere probar material controversial, o para resolver debates internos que puedan estar poniendo en duda el foco de la campaña o el camino a seguir con una narrativa, un mensaje o una expresión específica.

El desconocimiento de esta metodología es tal vez el mayor obstáculo para su uso recurrente. Se trata de una inversión moderada (muy similar a la de un grupo de enfoque) y los hallazgos son tan precisos y específicos que dejan muy poco margen de interpretación o debate. 

____________________________________________
Luntz, Frank (2007). Words that Work: it's not what you say, it's what people hear. Hyperion Books, New York.

miércoles, 28 de octubre de 2015

¿Para qué sirven los debates?

Tomado de El Tiempo

Los ciudadanos no los vemos para formarnos una opinión sino para reforzar opiniones existentes.

En la recta final de las elecciones en Bogotá oí decir a uno de los candidatos a la Alcaldía que había asistido a más de 50 debates con los demás aspirantes.

Al comenzar las campañas, las universidades, las asociaciones y los grupos empresariales buscan espacios con los candidatos para que puedan exponer sus ideas en un ambiente amable y cordial.

Estos foros empiezan a mutar a medida que avanzan las campañas y que se empieza a conocer la intención de voto de los ciudadanos. El ambiente relajado y familiar de los primeros encuentros se tensiona. Los apartes más candentes de las respuestas empiezan a ser referenciados por los medios de comunicación y poco a poco lo que ocurría en recintos cerrados con moderadores expertos, se transforma en confrontaciones en vivo y en directo animadas por reconocidos periodistas.

¿Suena emocionante? Lo es... para las campañas. Para el ciudadano es aburrido. Un debate sobre asuntos técnicos entre políticos haciendo promesas no es un guión taquillero. El problema con los debates es el mismo que con los olmos. No dan peras.

Los debates no son un formato que permita a los ciudadanos enterarse de las propuestas de los candidatos y con esta información ayudarlos a definir el voto. No están hechos para eso.

Por un lado, son muy pocos los ciudadanos que sintonizan los debates. Confieso mi caso. Ningún miembro de mi familia (materna, paterna y política) reporta haber soportado un debate completo durante las últimas dos semanas de campaña.

Aun los ciudadanos más informados, es decir, aquellos que empezaron a sintonizar los foros y debates con algún interés durante los últimos 30 días de campaña, no recuerdan haber consumido más de dos o máximo tres debates incompletos para el caso de Bogotá.

Los argumentos para esquivar los debates son más o menos homogéneos: decimos que no vemos los debates porque el horario de programación, con frecuencia desconsiderado, se cruza con un evento familiar o con la hora de dormir. Abandonamos el debate después de la primera ronda de preguntas porque no había nada nuevo o simplemente porque nos indignó confirmar que todos los políticos son iguales.

Otras racionalizaciones incluyen: “ya hablaron del tema que me interesa”, “no hablaron del tema que me interesa” y hasta “no soporté la pésima moderación”.

Las últimas dos rondas de preguntas, a veces cercanas a la medianoche, eran vistas, con algo de suerte, por el equipo de las campañas de los candidatos invitados.

En fin. Estamos llenos de buenas excusas para apagar los televisores, si es que en algún momento llegamos a prenderlos, cuando se trata de debates entre políticos.

Adicionalmente, lo que buscamos cuando prendemos el televisor no son propuestas, es un 'show'. Cuando sintonizamos los debates recordamos con mayor facilidad los momentos de puyas y choques que las explicaciones ponderadas sobre cómo se puede transformar la ciudad o el país. La verdad, aquí entre nos, es que nos encantan esas puyas.

Los ciudadanos no vemos los debates para formarnos una opinión, lo normal es que los veamos para reforzar sus opiniones existentes y la actitud de los candidatos es, por lo general, un canal de conexión más poderoso que el contenido de sus propuestas.

Finalmente, si de oír propuestas se trata (que no se trata de eso) el formato resulta casi siempre inconveniente. Exponer el plan para corregir el rumbo de la educación de una ciudad capital o explicar la propuesta para acabar con una guerra de sesenta años en sesenta segundos, estableciendo un contraste que diferencie al candidato de sus contendores, es una invitación abierta a la demagogia.

¿Entonces, para qué sirven los debates?

Es claro que los debates no sirven para llegar a la mayor cantidad de ciudadanos posibles con las propuestas del candidato. Sin embargo, el hecho de que los debates no los vea casi nadie, que en ellos no se puedan explicar las propuestas, que el rating suba sólo cuando hay confrontaciones y que en todos los debates los candidatos repitan exactamente el mismo y ensayado libreto, no significa que los debates no sirvan. Lo que pasa es que no sirven para eso.

La clavada: tal vez el efecto más interesante que tienen los debates es que ponen a estudiar al candidato. Aunque la preparación de los debates no debe enfocarse únicamente en la revisión de las propuestas, las invitaciones que llegan a las campañas con preguntas difíciles o con temarios elementales ponen al candidato y a su equipo de asesores a hacerse preguntas que a veces no se habían planteado hasta ese momento. ¿De dónde va a salir la plata? ¿Qué hacer con un elefante blanco? ¿Y si se firma la paz? son algunas de las preguntas que pueden salir en un debate y obligan al candidato a estudiar. Sin los debates, muchos candidatos llegarían al día de las elecciones sin leerse sus programas o sin hacerle a sus equipos preguntas difíciles de resolver.

Los gritos de guerra: el debate no es solo un 'show' para el ciudadano indeciso. También es una puesta en escena que puede alterar los frágiles ánimos de una campaña y de sus seguidores. En la etapa final de unas elecciones, los equipos de los candidatos empiezan a desgastarse y las campañas que tienen menos opciones tienen más dificultades administrando el ánimo. Un buen 'show' puede revitalizar el ánimo de una campaña, devolver la esperanza e inyectar la adrenalina que le puede estar haciendo falta a un equipo para marchar la última milla.

El protagonismo: un debate es una excelente oportunidad para mostrar las fortalezas propias e insinuar las debilidades de los contrincantes. O si se prefiere sin eufemismos, para atacar y ser atacado. Los debates no los gana el más articulado, el más sobrado en las respuestas, el que más conoce la ciudad o el país y sus cifras. Los debates los ganan los protagonistas. Y los protagonistas son, con frecuencia, los que ofrecen el mejor 'show' a la ciudadanía. Los protagonistas son los que dominan los titulares y la energía de los opinadores después del debate.

Los ciudadanos siempre diremos que no nos gustan las peleas, menos si nos han invitado a ver las ideas y las propuestas en un debate civilizado. Sin embargo, ante una buena pelea, siempre tomaremos un bando. Y al final de eso es de lo que se tratan las elecciones, de que los ciudadanos elijan un bando.

viernes, 5 de junio de 2015

¿Los medios para qué?


ISBN: 9789587723489

¿Los medios para qué?

Todos los candidatos intuyen que lo que dicen los periodistas en sus contenidos tiene un efecto directo sobre la percepción de la ciudadanía y, por lo tanto, sobre el resultado electoral. Sin lugar a dudas, los medios de comunicación cumplen un rol central en el proceso de formación de opiniones de los ciudadanos sobre la contienda electoral, sobre el candidato y sobre los puntos en la agenda.   

Sin embargo, el impacto del cubrimiento de los medios sobre el resultado electoral y sobre la percepción ciudadana puede variar mucho dependiendo la respuesta a tres preguntas clave:

¿Qué tanto consumen mis electores medios masivos de comunicación?
¿Estamos compitiendo muchos por varias posiciones o pocos por una posición?
¿Qué tanto saben mis electores sobre el candidato?

Para diseñar una estrategia de medios, es crucial que la campaña determine el riesgo o la oportunidad real que pueden significar los medios de comunicación para la percepción que tiene un ciudadano sobre el candidato, respondiendo, sin apasionamiento, estas tres preguntas.

A ¿Qué tanto consumen mis electores medios masivos de comunicación?

Cada candidato ha establecido una estrategia de campaña que debe incluir un número crucial: ¿cuántos votos necesito para ganar? Con este número en mano, el candidato debe priorizar los grupos de ciudadanos que tienen una mayor probabilidad de votar por él o ella. Esto será determinante para estimar el grado de importancia que tienen los medios de comunicación en el proceso, el tipo de medio en el que quiere priorizar su exposición y el tipo de historias que le convienen más.

Por ejemplo, si los electores están en una localidad a las afueras de la ciudad capital de un departamento del caribe colombiano, poco debería importarle el cubrimiento que recibe en una emisora de élite del interior. No significa que no deba importar el riesgo de reputación que implica la exposición desfavorable, pero si estamos en campaña, deberíamos concentrar nuestra energía y nuestros recursos hacia donde está viendo nuestro electorado, no allí en donde se encuentra nuestro ego.

Si los medios no cubren los temas que consideramos relevantes como actores políticos, tendremos una mayor dificultad posicionando nuestra agenda y, por lo tanto, será más difícil compartir con nuestro electorado potencial una visión de sociedad y una propuesta para llegar a ella. 

A muchos candidatos les gustaría que el debate que plantean los medios de comunicación se concentrara en la agenda y en las propuestas. La realidad de los medios de comunicación es muy diferente, por lo menos en el caso colombiano. Durante la campaña presidencial del 2014, buho™ realizó un estudio sobre los temas de los que hablaban los medios de comunicación colombianos al cubrir la contienda electoral. El estudio analizó 26,500 artículos y notas en más de 150 medios de comunicación incluyendo radio, prensa, televisión y portales de internet entre el primero de febrero y el día de las elecciones. El análisis encontró que sólo el 26% del contenido se refería a las agendas temáticas de los candidatos, mientras que el 74% restante se concentraba en el “drama”. Es decir en los choques entre los candidatos, el suspenso y reacciones a sus enfrentamientos, el carácter y su competencia para ejercer el cargo. 


¿Estamos compitiendo muchos por varias posiciones o pocos por una posición?

No todas las campañas necesitan lo mismo. Las campañas a cargos plurinominales, como las juntas de acción local, las asambleas municipales y departamentales, la Cámara de Representantes y el Senado consisten en competencias en las que participan muchos jugadores por varias posiciones, pero en las que los medios de comunicación dedican menos espacio a la contienda y los ciudadanos demuestran una menor deliberación informal y una menor participación electoral.

La experiencia y la evidencia empírica recogida por buho™ indica que los únicos candidatos a cuerpos colegiados que necesitan de los medios de comunicación son aquellos que dependen total o parcialmente del voto de opinión para alcanzar su objetivo. Sin ambigüedad, esto significa que es posible ganar unas elecciones a cargos de cuerpos colegiados sin recibir atención de los medios de comunicación e incluso siendo objeto de hostilidad abierta. 

Durante las campañas legislativas del 2014 encontramos que de los 100 candidatos inscritos al Senado por el  Partido Social de la Unidad Nacional, solo 7 recibían atención frecuente por parte de medios masivos de comunicación a nivel nacional y de esos 7 candidatos (¡de cien!) solo 4 lograron una curul al Senado, los 17 restantes tuvieron una presencia baja o nula en los medios de comunicación. 

Por otro lado, las campañas a cargos uninominales, en las que un puñado de candidatos compiten por un solo cargo, como las alcaldías, las gobernaciones o la Presidencia de la República, son campañas en las que márgenes muy pequeños de votos pueden hacer la diferencia entre ganar o perder y son competencias en las que no hay segundos lugares. Estas son campañas que tienden a recibir mayor atención de los medios masivos de comunicación que, a su vez, permean más claramente la conversación ciudadana, resultando en una mayor participación electoral.   

A diferencia de las campañas a cargos plurinominales, existe evidencia que sugiere una relación directa entre exposición en medios de comunicación e intención de voto a cargos uninominales, por lo menos para cargos que requieren un alto flujo de votantes presentándose en las urnas como es el caso de la Alcaldía de Bogotá y la Presidencia de la República.

¿Qué tanto saben los electores de nosotros?

No es lo mismo hacer campaña cuando tenemos un alto nivel de reconocimiento por parte de nuestro electorado potencial que cuando no lo tenemos. A medida que avanzan las carreras políticas y el ámbito de influencia de un político o candidato, necesita más votos y por lo tanto un mayor reconocimiento.

A diferencia de los colchones y los bombones, el político no puede garantizar exposición permanente en sus audiencias mediante publicidad por fuera del período electoral. El candidato debe buscar estrategias para estar presente en la mente de los ciudadano y ser reconocido y recordado. Este reconocimiento lo da la exposición permanente, buena y mala, en medios masivos de comunicación. La vigencia en las historias que construyen los periodistas sobre la vida pública que reclaman como relevante.

En diciembre del 2014, la firma Gallup publicó una encuesta que demuestra cómo los ciudadanos se olvidan rápidamente de los políticos que salen de la agenda pública y pierden protagonismo en las historias relevantes. La encuesta, que mide cada dos meses la favorabilidad de los personajes de la vida pública, pregunta desde el 2002 por la ex-ministra y ex-candidata presidencial Martha Lucía Ramírez. La imagen negativa de esta activa mujer es baja; oscila siempre entre el 17 y 20%. Sin embargo, su favorabilidad dio un salto de 25 puntos durante la campaña electoral pasando de 32% a 57%. Después de las elecciones, su favorabilidad cayó de nuevo a 45%. Esto significa que las personas que no saben quién es Martha Lucía Ramírez o que no tienen una opinión sobre ella (que en política es la misma cosa) subió de 23% de la población a 37%. En sólo 5 meses 14% de los colombianos se olvidaron de ella. 

En materia de reconocimiento, hay que tener siempre muy prendidas las alarmas frente al auto-engaño. Nuestros candidatos y equipos con frecuencia se rodean de personas que conocen o han oído hablar de la inmaculada gestión de ese héroe de la vida pública que admiramos y respetamos. Muchas veces ese conocimiento es producto de nuestra relación monotemática con nuestro entorno. Es importante tener indicadores objetivos que nos permitan establecer con claridad qué tan reconocido es nuestro candidato y qué tanto dependemos de la exposición en medios para incrementar ese reconocimiento. La opinión del candidato, la de su familia y la de su equipo debe ser sometida siempre a un juicio de objetividad.