Mostrando entradas con la etiqueta persuasión política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta persuasión política. Mostrar todas las entradas

lunes, 13 de mayo de 2013

¿Manipulación mediática o comunicación persuasiva?

Debatimos con Carolina Montealegre sobre un documento atribuido a Noam Chomsky en el que habla de la manipulación. Esto detonó una conversación muy interesante en el buho lab, área de innovación de buho, sobre la manipulación, la influencia y la persuasión.

 

jueves, 2 de diciembre de 2010

Paradojas de las tecnologías de la información en la política (II)

PARADOJA 2: OSTRACISMO El uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones para el enriquecimiento de las relaciones e interacciones de naturaleza política es una realidad en apariencia saludable para los procesos democráticos y la intervención de los ciudadanos en asuntos políticos. A primera vista, las tecnologías de la información mejoran la calidad del debate, acercan a los ciudadanos a sus representantes y funcionarios y permiten más acceso a información de carácter político que nunca antes. Sin embargo, en inventiolab hemos identificado tres paradojas, soportadas en investigaciones realizadas desde la comunicación política, que consideramos deben ser atendidas y reconocidas para mejorar el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación aplicadas a la cotidianidad política de los ciudadanos. Las paradojas son 1) la ampliación de la brecha de la información, 2) el ostracismo y 3) el sacrificio de la calidad. Presentaremos cómo algunos rasgos de las TICS han hecho más distante y difícil la relación de los ciudadanos con su realidad política. Ya en una entrada anterior nos referimos a la primera, la ampliación de la brecha de la información. En esta entrada profundizaremos sobre el ostracismo, expresión que elegimos usar para referirnos a una forma muy particular de aislamiento. PARADOJA 2: OSTRACISMO Los sistemas democráticos contemporáneos reconocen diversas formas de deliberación como piedra angular de su funcionamiento y legitimidad. Las definiciones contemporáneas de deliberación son flexibles al incorporar expresiones ciudadanas informales y no solo los escenarios formales de debate y discusión (como las asambleas) formas valiosas de deliberación en la construcción del debate público y el ejercicio de la ciudadanía (Mutz 2006, Elster 2001). En principio parece intuitivo reconocer que las tecnologías de la información y en particular las redes sociales, son herramientas que facilitan y estimulan esta deliberación. Las conversaciones sobre asuntos políticos se liberan de grupos sociales tradicionalmente restringidos a limitaciones de tiempo y espacio y en la actualidad muchos ciudadanos podemos acceder a más personas y más opiniones que nunca antes en la historia de las organizaciones políticas. Sin embargo, la clave de la deliberación no está en la cantidad de personas que participen en un debate, sino en la posibilidad de enfrentarse a visiones diferentes y opuestas a las propias. La exposición a perspectivas disímiles alienta la deliberación y la reflexión (Mutz 2006). La paradoja consiste en que si bien los espacios y las formas en las que los ciudadanos podemos expresar nuestras opiniones políticas se han ampliado gracias a que las nuevas tecnologías de la información, anulando los obstáculos plantados por el tiempo y el espacio, los ciudadanos nos sentimos más a gusto con personas que comparten nuestra forma de ver el mundo. En el mundo fuera de línea evitamos conversaciones de contenido político (y religioso) con personas que no se parecen a nosotros. Pero los medios tradicionales y algunas convenciones sociales nos obligan a participar de esos espacios y acceder por lo menos a saber que esa posición, diferente a la mía, exista. En el mundo 2,0 la posibilidad de abstraerme enteramente de ciudadanos que profesan opiniones contrarias a la propia es muy real. Las redes sociales me permiten alejarme y aislarme de las personas que piensan diferente a mí. Como ejemplo anecdótico nos sentimos cómodos asegurando que todos hemos conocido casos de amigos o cercanos que durante las últimas elecciones presidenciales en Colombia debieron “bloquear” u “ocultar” a amigos y familiares porque, en el calor de la conversación política, simplemente no les interesaba conocer su posición o les incomodaba verse obligados a verla en la rutina de las redes sociales. Por supuesto, no todos los ciudadanos manifiestan ese comportamiento. Usted, por ejemplo, si está leyendo esta entrada, es probable que tenga un mayor interés por asuntos políticos. Interés que se traduce en cierto grado de sofisticación y por lo tanto una mayor tolerancia a enfrentarse a perspectivas diferentes a la suya (Zaller 2006). Si bien las redes sociales hacen posible que como ciudadanos podamos expresar en más escenarios y a un mayor número de personas nuestras opiniones. Cosa que debería favorecer el la discusión política informal y por ende fortalecer de deliberación. Esas mismas redes sociales hacen posible que los ciudadanos con visiones similares se agrupen y se aíslen de ciudadanos con visiones disímiles. inventiolab investiga y comunica Juan Fernando Giraldo ••••••••••••••••••••••••••••••••••••• Elster Jon (2001) La democracia deliberativa. Barcelona. Editorial Gedisa Mutz, Diana (2006). Hearing the Other Side: Deliberative versus participatory Democracy. New York. Cambridge University Press. Zaller, John. (2006), The Nature and Origins of Mass, Cambridge, Cambridge University Press.

domingo, 3 de octubre de 2010

Paradojas de las tecnologías de la información en la política (I)

PARADOJA 1: AMPLIACIÓN DE LA BRECHA DE LA INFORMACIÓN

El uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones para el enriquecimiento de las relaciones e interacciones de naturaleza política es una realidad en apariencia saludable para los procesos democráticos y la intervención de los ciudadanos en asuntos políticos.

Cada vez es más común encontrar canales abiertos entre funcionarios y políticos y los ciudadanos en dónde es posible establecer relaciones directas, no mediadas. El espectro de fuentes de información de carácter político se amplia y acceder a información política a través de la Internet, redes y medios sociales es cada vez menos costoso y más sencillo, aun en América Latina.

A primera vista, las tecnologías de la información mejoran la calidad del debate, acercan a los ciudadanos a sus representantes y funcionarios y permiten más acceso a información de carácter político que nunca antes. Sin embargo, en inventiolab hemos identificado tres paradojas, soportadas en investigaciones realizadas desde la comunicación política, que consideramos deben ser atendidas y reconocidas para mejorar el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación aplicadas a la cotidianidad política de los ciudadanos.

Las paradojas son 1) la ampliación de la brecha de la información, 2) el ostracismo y 3) el sacrificio de la calidad. Presentaremos cómo algunos rasgos de las TICS han hecho más distante y difícil la relación de los ciudadanos con su realidad política.

Para facilitar la lectura de nuestras propuestas, publicaremos cada paradoja en una entrada diferente.

PARADOJA 1: AMPLIACIÓN DE LA BRECHA DE LA INFORMACIÓN Durante el siglo XX, una de las mayores preocupaciones de comunicadores y estudiosos de la ciencia política era que no todos los ciudadanos podían acceder a la información publicada en los medios de comunicación, considerada crucial para el buen funcionamiento de una democracia. Limitaciones de recursos (tiempo y dinero), capacidad (alfabetización) y conocimiento (posibilidad de comprender y digerir la información) eran las preocupaciones principales.

La popularización de las tecnologías de la información llevó a algunos a pensar que la reducción del costo, la disponibilidad de variedad de información y los altos índices de alfabetización iban reducir la brecha de la información. Es decir, que los ciudadanos del común podrían estar mejor informados sobre asuntos públicos y acercarlos al proceso de deliberación y toma de decisiones políticas.

Sin embargo, este no ha sido el caso. Cuando el ciudadano tiene la oportunidad de elegir qué información consumir, lo natural es que busque información que le entretenga o que encuentre divertida (Schwartz 2007). No debería ser motivo de escándalo ni de frustración. Basta con hacer una revisión a las historias más visitadas en los medios tradicionales o explorar los videos más buscados en YouTube para notar que se trata de historias increíbles, divertidas y entretenidas, no de debates profundos entre versiones y posiciones diferentes.


Ante la posibilidad de elegir, el ciudadano no tiende a buscar información de carácter político. Mientras tanto, los ciudadanos más activos e informados profundizan sus conocimientos sostienen debates más complejos y elaboran argumentos dirigidos a audiencias tan o más informadas que ellos mismos.


La primera paradoja consiste en que más información, de mayor calidad y más disponible es consumida por los ciudadanos más atentos y sofisticados políticamente, mientras que la mayoría de las personas utilizan los medios de comunicación contemporáneos para buscar entretenimiento y placer. El resultado es una ampliación de la brecha de la información. Los menos informados prefieren (racionalmente) buscar información no-política, mientras que los más informados profundizan su conocimiento. El debate político se hace cada vez más complejo para quien no tiene interés y elige alejarse de una discusión que parece no tener sentido ni razón de ser.


Prior (2005, 577) resume el fenómeno de la siguiente manera: “Greater choice allows politically interested people to access more information and increase their political knowledge. Yet those who prefer nonpolitical content can more easily escape the news and therefore pick up less political information than they used to. In a high choice environment, lack of motivation, not lack of skills or resources, poses the main obstacle to a widely informed electorate”.

El Reto que plantea la ampliación de la brecha

Aunque hay un ciudadano con mejor acceso a cada vez más amplias fuentes de información y contenido de carácter político, es muy probable que esa información sea consumida principalmente por un reducido grupo de ciudadanos propensos a informarse sobre asuntos de carácter público.

En nuestra opinión, cualquier actor político que desee aprovechar las TICS para mejorar el debate público y popularizar sus posiciones, deberá actuar en dos escenarios y con dos lenguajes. Por un lado deberá comunicarse con audiencias sofisticadas con un lenguaje claro y argumentos sólidos. Pero además deberá traducir sus posiciones a planteamientos sencillos y claros que resuman su postura general. Deberá dirigirse de manera independiente a los ciudadanos que están en ambas orillas de la brecha de la información; a los que se interesan y buscan más y mejor información y a aquellos que no tienen interés y no están buscando mucho más que un poco de entretenimiento.


inventiolab investiga y comunica
Juan Fernando Giraldo


•••••••••••••••••••••••••••••••••••••

Prior, Markus (2005). “News vs. Entertainment: How Increasing Media Choice Widens Gaps in Political Knowledge and Turnout”. American Journal of Political Science, Vol. 49, No. 3, (Jul., 2005), pp. 577-592
Mutz, Diana (2006). Hearing the Other Side: Deliberative versus participatory Democracy. New York. Cambridge University Press.
Barry Schwartz (2007) The paradox of choice. En TED.

lunes, 23 de agosto de 2010

Argumentos de las corridas de toros al ruedo

Los toros están de moda en Colombia. La sentencia que en pocos días emitirá la Corte Constitucional tiene en vilo a defensores y detractores de la tauromaquia. El fallo, que tiene como antecedente inmediato la decisión de 2009 de dar vía libre a la “fiesta brava” en el país, hoy pone en duda la validez jurídica que está detrás de la justificación de las corridas de toros como expresión artística. Pero más allá de éste plano jurídico, es en la disputa de argumentos y contraargumentos, de aquello que alcanza una jerarquía como lo políticamente significativo en donde se encuentra la riqueza del debate. Desde un plano político la puesta en escena de las corridas de toros ha permitido sacar a la luz las creencias, consideraciones y predisposiciones ideológicas que tienen mayor peso en algunas de las discusiones públicas del país. No basta entonces con tomar las justificaciones legales y académicas de las que se alimenta el contenido jurídico, sino también los argumentos que ponen a circular los generadores de opinión en los medios de comunicación. Los ciudadanos estamos constantemente recibiendo información del ambiente para tomar posición de temas que tengan algún impacto sobre nuestra vida pública y privada. Entre las fuentes que recogemos, están los encuadramientos que movilizan los generadores de opinión (principalmente los penalistas especializados en derecho animal y los periodistas deportivos que hacen públicas sus declaraciones tendrán más que decir de las corridas de toros que la mayoría de los ciudadanos del común). A medida que las posiciones se hace públicas, se forman escenarios de disputa entre posiciones que en algunos casos culminan en la formación de una agenda política programática, en algunos casos con resultados jurídicos. La exploración que realizó inventio•lab, justamente, pretende situar espacialmente un ángulo del debate público a través del seguimiento de los argumentos que movilizan los generadores de opinión frente a la tauromaquia. Para esto, se tomó como recurso 33 artículos de medios de comunicación publicados en entre el 1 de julio al 4 de agosto de 2010, de los cuales se extrajeron 159 argumentos defendiendo o rechazando la tauromaquia. Luego de analizar su contenido, se establecieron 24 categorías de análisis para agrupar argumentos similares. En total, 96 de estos esquemas argumentales están a favor de la práctica, y 63 están en contra. Es decir, el 60% de la muestra defiende la práctica de la tauromaquia, mientras que el 40% la rechaza. Lanzados all ruedo, los encuadramientos frente a las corridas de toros pueden trazarse en un plano en donde el eje horizontal lo marque la posición a favor o en contra de la tauromaquia, y el vertical indica, junto con el tamañ, el grado de repetición del argumento agrupado bajo una idea sombrilla. Bajo este esquema se logró determinar que quienes apoyan la tauromaquia tienden a apelar tanto a valores estéticos (la tauromaquia como arte, expresión de valor y coraje) como a justificaciones traídas de la tradición (es una práctica cultural, popular y milenaria). Por otro lado, quienes rechazan la tauromaquia, suelen condenar la práctica argumentando en su mayoría, la crueldad del acto y en seguida, la violación de derechos que se comete. Esto indica que en los encuadramientos de los detractores se evidencia de mayor forma las pasiones y emociones que movilizan los argumentos, mientras que los defensores tienden a seguir argumentos más justificados en términos de los fines que convoca la tauromaquia (ventaja económica, conservación ecológica, conservación de la tradición)(1) (ver Figura 1) Los valores se sitúan espacialmente en un eje horizontal que maraca el apoyo o rechazo a la tauromaquia y un eje vertical en donde se separan los encuadramientos que exponen de mayor forma el interés y la razón (superior) de aquellos en los que se exponen con más claridad las pasiones y emociones que movilizan los argumentos. Gracias a los generadores de opinión y a la movilización de la ciudadanía, las corridas de toros puede considerarse como un problema público frente al cual la Corte tiene la última palabra. Si bien el debate no ha sido tan activo como el que siguió a la prohibición de la tauromaquia en Cataluña, la puesta en escena de los argumentos y contraargumentos de defensores y detractores, permite identificar una posible respuesta de la ciudadanía frente al resultado de la sentencia: hay una suficiencia de razones para defender y prohibir la tauromaquia, de ahí que pueda esperarse un debate activo una vez publicada el resultado de la sentencia. La decision está por verse. inventiolab investiga y comunica Juan Fernando Giraldo Carolina Montealegre Sergio Clavijo Ana María Aguirre (1) Siguiendo la distinción que hace Zaller (2006) respecto a la separación entre elementos cognitivos y afectivos de las consideraciones que elaboran los individuos y a la estructura de la mente planteada por Elster (2007), en los encuadramientos de los generadores de opinión que están a favor de la tauromaquia se hacen más visibles justificaciones que sustentan el interés de mantener la práctica (pensados como argumentos consecuencialistas); en sentido contrario, las propias de los detractores están más cargadas de elementos afectivos, en donde las pasiones y las emociones se hacen más presentes. Los primeros son del tipo “Apoyo la tauromaquia porque genera ventaja económica” y los segundos “La tauromaquia es cruel”. El tema es de interesante exploración que merece una mayor atención. Para un mayor indagación, ver Russell (2007) ••••••••••••••••••••••••••••••••••••• Giraldo, Juan Fernando., (2008), “La opinion pública, construcción y participación del debate público”, en. Ministerio de Defensa Nacional. República de Colombia. Información Pública en el Sector Defensa. Pp.77-84. Elster, Jon., (2007), “Explaining Social Behavior: More Nuts and Bolts for the Social Sciences”, Cambridge, Cambridge University Press Lakoff, George., (2008), The Political Mind: Why can´t you understand 21st century with 18th-century brain, New York, Viking. Zaller, John., (2006), The Nature and Origins of Mass, Cambridge, Cambridge University Press. Rusell, W., edit, (2007), The Affect Effect, Chicago, The University of Chicago Press

viernes, 27 de noviembre de 2009

¿Qué palabras te funcionan a ti?


Frank Luntz (2007) en su trabajo “Words That Work” sobre el poder del diseño del lenguaje a la hora de persuadir audiencias en procesos de comunicación política y corporativa, ofrece en sus primeras páginas un conjunto de diez reglas para asegurar un lenguaje efectivo que nos inspiraron a pensar en un eventual ejercicio de investigación que podría arrojar algunas pistas sobre el mejor uso del lenguaje en contextos de campañas electorales o gubernamentales.


Apóyanos con tu opinión y participa en la elaboración de unas primeras observaciones exploratorias sobre el fenómeno respondiendo a dos cortas preguntas en el foro de comentarios más abajo.
1. ¿Cuál es el eslogan de campaña que más recuerdas?
2. ¿A qué candidato correspondía el eslogan?
3. ¿Votaste por ese candidato?

Aunque en general encontramos el texto de Luntz algo informal e intuitivo por la forma en la que induce algunas de sus afirmaciones de pretendida validez general, el contenido de la propuesta es muy útil y consistente con la intención de proponer un lenguaje sencillo, claro y eficiente.

Lo que nos interesó de la primera parte de la propuesta de Luntz tiene que ver con el tipo de slogans que tienen la posibilidad de tener más recordación entre audiencias. No nos cabe duda que la publicidad ha realizado estudios de recordación de eslóganes y afirmaciones efectivas con intención de venta. Sin embargo, nos surge la duda de cuáles son los eslóganes de campaña que tienden a ser más recordados por los electores en Colombia.

Como propuesta inicial, se nos ocurre que una encuesta de preguntas abiertas que indague por el eslogan de campaña que más recuerden los ciudadanos nos podría dar pistas sobre el tipo de palabras, el tipo de argumento que ofrecen y la cantidad de información en una perspectiva comparada.

En un experimento de esta naturaleza sería interesante explorar, por ejemplo, si existe alguna relación entre la recordación que tiene el eslogan y si quien lo recuerda de hecho votó por el candidato que lo ofrecía. Sería también interesante explorar el medio de comunicación al que asocia el ciudadano y si existe alguna diferencia en la manera en la que operan los eslóganes de campañas gubernamentales frente a las campañas electorales.

No pretendemos con este experimento reemplazar un eventual estudio en mayor profundidad, pero tu colaboración puede ser muy útil para avanzar en una propuesta exploratoria inicial sobre cuáles son las palabras que funcionan en Colombia para las carreras electorales.

inventiolab investiga y comunica

•••••••••••••••••••••••••••••••••••••
Luntz, Frank (2007). Words that Work: it's not what you say, it's what people hear. Hyperion Books, New York.