Mostrando entradas con la etiqueta deliberación. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta deliberación. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de mayo de 2022

La naturaleza y los orígenes de la opinión pública de John Zaller

Este me lo debía completo hace años. Algunos capítulos los había leído varias veces, pero nunca desde el prólogo hasta los anexos. Es un libro muy técnico y detallado en las matemáticas detrás de la metodología de recolección y análisis, lo que lo hace denso y en algunos apartes casi inaccesibles para quienes contamos con una formación matemática básica. 



Es uno de los tratados más rigurosos y honestos de opinión pública. Me ha causado siempre mucha curiosidad la "desaparición" de Zaller, de quien, salvo un par de artículos posteriores a la publicación de esta obra, encuentro muy poco. 

Para mi, su gran aporte es el estudio y entendimiento del rol de las "elites" en la formación de la opinión pública. Aunque no transita la forma en la que un individuo toma información pública y la convierte en opinión, construye un modelo consistente que da cuenta de cómo la información sobre asuntos públicos, generada por las élites, es luego recibida y procesada por los ciudadanos para convertirse en respuestas específicas a sondeo y encuestas.

Desarrolla en detalle una relevante pregunta en el mundo de la opinión pública. ¿Quién lidera? ¿Sigue la opinión pública a las élites, o siguen las élites los flujos cambiantes de la opinión pública?. Estudia los cambios de opinión en contextos de consenso de las élites y el contraste al fenómeno en procesos de polarización; así como las resistencias que se presentan por cuenta del conocimiento político o la exposición a flujos de  información unilateral o bilateral del ciudadano. Hoy, por supuesto, los flujos unilaterales son prácticamente una idea que solo es posible en teoría o en un contexto totalitario. 

A pesar de cumplir más de 30 años de publicado, la constatación del efecto del conocimiento e interés en los asuntos públicos, el acceso a información y la forma en la que es procesada sobre las opiniones de un ciudadano, sigue siendo vigente. A medida que se avanza en el libro, resuena la pregunta sobre su validez en un debate público en el que han irrumpido las redes sociales y otras tecnologías de información y comunicación. Lo que es seguro es que este libro es un testimonio fiel de cómo funcionaba la opinión pública en un mundo sin redes sociales. Esta investigación deja planteadas unas hipótesis robustas que deben ser validadas en un debate que transcurre en plataformas digitales. 

Un dato curioso, relevante para nuestro contexto, es que el respaldo a políticas autoritarias es alto en ciudadanos moderadamente informados, y se incrementa a medida que crece la exposición al mensaje. De hecho, los ciudadanos más informados, y los menos informados, muestran menos respaldo a políticas autoritarias. 

La parábola de la "Tierra Purpura", en los capítulos finales, es tal vez un cuento corto que incluiría en cualquier clase de opinión pública y participación política. 


jueves, 31 de diciembre de 2020

Bibliografía Opinión Pública, Comunicación Política y Estratégica

Desde el año 2008 que comencé a ser profesor de pregrado y posgrado de temas de comunicación política, estratégica, medios de comunicación y opinión pública, he venido actualizando anualmente la bibliografía que he encontrado relevante para estudiar y mantenerme actualizado.

En amarillo las publicaciones de la última década 2012 - 2022

Espero que esta compilación resulte de utilidad para estudiosos de estos temas.



¡Bienvenidas las sugerencias!

A


Achen, Christopher H. and Bartels, Larry M. (2016) Democracy for Realists: Why Elections Do Not Produce Responsive Government. Princeton University Press: New Jersey. 
Andsager, Julie y White, Allen (2006). Self Versus Others: Media, Messages and the Third Person Effect. Lawrence Erlbaum associates, New Jersey
Axelrod, David. (2015) Believer. My Forty Years in Politics. Penguin Press: New York.

B

Barrero, Fredy (2013) Abstencionismo electoral en Colombia: una aproximación a sus causas. Registraduría Nacional del Estado Civil y el Centro de Estudios de Democracia y Asuntos Electorales.
Bartlets, Larry M (1993). Messages Received: The Political Impact of Media Exposure.The American Political Science Review, Vol. 87, No. 2, (Jun., 1993), pp. 267-285
Bennett, W. Lance y Entman, Robert M. (eds)(2005). Mediated Politics: Communication in the Future of Democracy. Cambridge University Press, New York. 🌟
Békés, Gábor y Kézdi, Gábor (2021) Data Analysis for Business, Economics, and Policy. Cambridge University Press, Cambridge. 
Berger, Jonah (2013) Contagious. Why Things Catch On. Simon & Schuster: New York. 🌟
Booth, Wayne C, Colomb, Gregory G y Williams, Joseph (2008). The Craft of Research. The University of Chicago Press, Chicago.
Brader, Ted (2006). Campaigning for Hearts and Minds: How Emotional Appeals in Political Ads Work. The University of Chicago Press. 🌟

C

Campbell Alastair (2015). Winners: And How They Succeed. London: Random House
Charron, Jean (1998). Los medios y las fuentes. Los límites del modelo 'agenda-setting', En. Gauthier, Gilles et al. Comunicación y Política. Editorial Gedisa, Barcelona.
Chong, D. (1996). Creating Common Frames of Reference on Political Issues. En Mutz, D. (Ed.). Political Persuasion and Attitude Change (195-225). Michigan: University of Michigan.
Cifras & Conceptos. (2011). Panel de Opinión III. (Medición Junio 20-Septiembre 20).
Converse, P. (1964). The Nature of Belief Systems in Mass Publics. En David, A. (Ed.). Ideology and Discontent (206-61). New York: Free Press.
Coombs, W. Timothy (2004). Impact of Past Crises on Current Crisis Communication: Insights from Situational Crisis Communication Theory. En Journal of Business Communication Jul 2004, Vol. 41 Issue 3, p265.

D

D’Angelo, P. (2002). News framing as a Multi-paradigmatic Research Program: A Response to Entman. Journal of Communication, 52, 870–888.
Dahl, Robert y Stinebrickner, Bruce (2003). Modern Political Analysis. Upper Saddle River
Davies, William (2017). La industria de la felicidad. Barcelona: Editorial Malpaso. Segunda Edición. 
Donsbach, W. (1981). Legitimacy through Competence rather than Value Judgments: The Concept of Journalistic Professionalization reconsidered. Gazette, 27, 47-67.
Druckman, J., & Nelson, K. (2003). Framing and Deliberation: How Citizens' Conversations Limit Elite Influence. American Journal of Political Science, Vol. 47, No. 4 (Oct., 2003), pp. 729-745
Duggan, Maeve y Smith, Aaron (2016) The Political Environment on Social Media. Pew Research Institute.

E

Easton, David (2006). Esquema para el Análisis Político. 2ed Amorrortu. Buenos Aires.
Elster, Jon (comp) (2001). La democracia deliberativa. Gedisa. Barcelona.
Entman, R. (1993). Framing: Towards Clarification of a Fractured Paradigm. Journal of Communication, 43 (4), 51-58.
Esser, Frank & Pfetsch, Barbara. (2004) Comparing Political Communication: Theories, Cases and Challenges. Cambridge University Press. New York.🌟

F

Fang, Irving (1997) A History of Mass Communication: Six Information Revolutions. Focal Press: Burlington.

G

Gardner, Howard (2004). Changing Minds. Harvard Business School Press: Boston.🌟
Gardner, Howard (2004). Mentes Flexibles: el arte y la ciencia de saber cambiar nuestra opinión y la de los demás, Paidós. Ciudad de México.
Gastil, John (2008). Political Communication and Deliberation. Sage Publications. University of Washington.
Giraldo, Juan Fernando, & Montealegre, Carolina. (2013). Líderes de opinión en la prensa colombiana: una metodología para el análisis sistemático de encuadramientos. In Papel Político Vol. 18, No. 1. (January – June 2013), pp. 114-144 Bogotá: Pontificia Universidad.

H

Habermas, Jürgen (1999). Historia y crítica de la opinión pública. 6ª edición. Ediciones G. Gili, Barcelona.
Haidt, Jonathan  (2013). The Righteous Mind: Why Good People Are Divided by Politics and Religion. Random House.
Hallin, Daniel & Mancini, Paolo (2004) Comparing Media Systems: Three Models of Media and Politics. Cambridge University Press. Pp. 46-86 🌟
Hallin, Daniel & Mancini, Paolo (2004), Sistemas mediáticos comparados. Editorial Hacer, Barcelona.
Hartman, T., & Weber, C. (2009). Who Said What? The Effects of Sources in Issues Frames. Political Behavior, Vol. 31, No. 4 (December 2009), pp. 537-558.
Hartwell, Margaret (2012) Archetypes in Branding: A Toolkit for Creatives and Strategists. F&W Media International: Georgrtown.
Heath, Chip & Heath, Dan (2007). Made to Stick. Random House, New York.🌟
Hernández Sampieri, Roberto et al (2006). Metodología de la Investigación. McGraw Interamericana, México, D.F.

I

Igartua, J., Cheng, L., & Muñoz, C. (2005). Framing Latin America in the Spanish press: A cooled down friendship between two fraternal lands. Communications 30, pp. 359372.
Innerarity, Daniel (2018). Comprender la Democracia. Barcelona, Gedisa. 
Ireri, K. (2011). A Study of Newspaper Columnists' Framing Role in Kenyan Politics. Paper presented at the annual meeting of the International Communication Association, TBA: Boston.

J

Johnson-Cartee, Karen y Copland, Gary (2004) Strategic Political Communications: Rethinking Social Influence, Persuasion and Propaganda. Rowman & Littlefield Publishers, Inc, Oxford.
Jones, Michael D. & Mc Beth, Mark K (2010) A Narrative Policy Framework: Clear Enough to be Wrong? En: The Policy Studies Journal, Vol 38, No. 2, 2010, pp. 329-353 🌟
Jowett, Garth & O’Donnell (2006) Victoria. Propaganda and Persuasion, 4ª Edición. London: Sage Publications.


K

Karpf, David (2008) 'Understanding Blogspace'. En Journal of Information Technology & Politics, 5: 4, 369 - 385
Koch, Jeffrey (1998). Political Rhetoric and Political Persuasion: The Changing Structure of Citizens' Preferences on Health Insurance During Policy Debate. En. The Public Opinion Quarterly, Vol. 62, No. 2. (Summer, 1998), pp. 209-229.
Kriesi, H. (2004). Strategic Political Communication: Mobilizing Public Opinion in “Audiences Democracies”. En Esser, F. & Pfetsch, B. Comparing Political Communication: Theories, Cases and Challenges. New York: Cambridge University Press. Versión Kindle. Pos: 2283. 🌟
Krippendorff, Klaus (1990). Metodología de Análisis de Contenido. Buenos Aires: Ediciones Paidós.
Krippendorff, Klaus (2004) Content analysis: an introduction to its methodology. SAGE Publications.
Kuklinski, James H. & Peyton, Buddy. (2007) “Belief Systems and Political Decision Making”. En Dalton, Russell J. y Klingemann Hans-Dieter (eds). The Oxford Handbook of Political Behavior. pp. 45-64

L

Lakoff, George (2004), No pienses en un elefante. Editorial Complutense, Madrid.
Lakoff, George (2008), The Political Mind: Why can´t you understand 21st century with 18th-century brain, New York, Viking. 🌟
Lakoff, George (2014) The ALL NEW don`t think of an elephant. Know your Values and Frame the Debate. White River Junction, Vermont. Chelsea Green Publishing. 🌟
Langham, Tony. (2019) Reputation Management (PRCA Practice Guides) . Emerald Publishing Limited. Edición de Kindle.
Lau, Richard R. Redlawsk, David P.(2006) How Voters Decide. Information Processing in Election Campaigns. Cambridge University Press.
Lee Kaid, L. (Ed.). (2004). Handbook of Political Communication Research. New York: Lawrence Erlbaum Associates.🌟
Lepore, Jill (2020) If Then: How the Simulmatics Corporation Invented the Future. New York: Liveright Publishing Corporation. 
Ligorría, Julio (2011) Estrategia Política. Secretos de la formulación estratégica y marketing político. México D.F.: Editorial Paidós.
Lippman, Walter (1922) Public Opinion. Free Press Paperbacks: New York 🌟
Losada, Rodrigo & Casas, Andrés (2008). Enfoques para el análisis político. Editorial Javeriana, Bogotá.
Llinás, Rodolfo (2003). El cerebro y el mito del yo. El papel de las neuronas en el pensamiento y el comportamiento humanos. Grupo Editorial Norma, S.A. Bogotá.
Luhmann, Niklas (2000). La realidad de los medios de masas. Anthropos Editorial. Barcelona
Luntz, Frank (2007). Words that Work: it's not what you say, it's what people hear. Hyperion Books, New York.🌟
Luntz, Frank (2011). La palabra es poder: lo importante no es lo que se dice, es lo que la gente entiende, La esfera de los libros. Madrid,
Lupia, Arthur (2016). Uninformed: Why People Seem to Know So Little about Politics and What We Can Do about It 1st Edition. Oxford University Press. New York.🌟

M

Manin, Bernard (1997). The Principles of Representative Government. Cambridge University Press: Melbourne. 🌟
Lilliana Mason (2018) Uncivil Agreement: How Politics Became Our Identity. University of Chicago Press.🌟
McCombs, M. E. y Shaw, D. L. (1972). The Agenda Setting Function of Mass Media. Public Opinion Quarterly, 36, 176-187
Meerman Scott, David (2015). The New Rules of Marketing and PR. John Wiley & Sons, Inc. New Jersey.🌟
Mutz, Diana. y Sinderman, P. (1996). Political Persuasion and Attitude Change. Ann Arbor, MI: University of Michigan Press. 🌟
Mutz, Diana. y Soss, J. (1997). Reading Public Opinion: The Influence of News Coverage on Perceptions of Public Sentiment.The Public Opinion Quarterly, 61(3), 431-451. 🌟
Mutz, Diana (1998). Impersonal Influence: how Perceptions of Mass Collectives Affect Political Attitudes. Cambridge: University Press. 🌟
Mutz, Diana. (2006). Hearing the Other Side: Deliberative versus participatory Democracy. New York: Cambridge University Press. 🌟
Mutz, Diana., Silver, L., (2014) Normative implications of the Spiral of Silence: Hearing the Other Side in the 21st century. En. Wolfgang Donsbach, W., Salmon, C., Tsfati, Y. The Spiral of Silence: New Perspectives on Communication and Public Opinion. Routledge. New York. 🌟
Mutz, Diana (2015) In Your Face Politics: The Consequence of Uncivil Media. Princeton University Press: New Jersey.🌟

N

Neuman, W., Just, M., & Crigler, A. (1992). Common Knowledge: News and the Construction of Political Meaning. Chicago: The University of Chicago Press.
Niemi, R., & Weisberg, H. (2001). Controversies in voting behavior. San Francisco: Cq Press.
Neuman, Russell, Marcus, George y Mackuen, Michael (2000). Affective Intelligence and Political Judgment. University of Chicago Press.
Neuman, Russell y Marcus, George et all (eds) (2007). The Affect Effect: Dynamics of Emotion in Political Thinking and Behavior. University of Chicago Press.🌟
Nimmo, Dan (1976). Political Image Makers and the Mass Media. En Annals of the American Academy of Political and Social Science, Vol. 427. Role of the Mass Media in American Politics, (Sep., 1976). pp. 33-44
Nussbaumer Knaflic, Cole (2015). Storytelling with Data: A Data Visualization Guide for Business Professionals. John Wiley & Sons, Inc. New Jersey.🌟

O

O’Neil, Cathy (2016) Weapons of Math Destruction: How Big Data Increases Inequality and Threatens Democracy. Random House Audio

P

Pariser, Eli (2012). The Filter Bubble: How the New Personalized Web Is Changing What We Read and How We Think. The Penguin Press, London. 
Parnell, Lawrence J.  & Teruggi Page, Janis (2017) Introduction to Strategic Public Relations: Digital, Global, and Socially Responsible Communication. SAGE Publications🌟
Price, Vincent (2001) Motivations, Goals, Information Search, and Memory about Political Candidates. Political Psychology, Vol. 22, No. 4. pp. 665-692
Price, Vincent (2005). Opinión Pública: Esfera pública y comunicación. Editorial Paidós, Barcelona.
Prior, Markus (2005). “News vs. Entertainment: How Increasing Media Choice Widens Gaps in Political Knowledge and Turnout”. American Journal of Political Science, Vol. 49, No. 3, (Jul., 2005), pp. 577-592
Popkin, Samuel (2012) The Candidate: What it Takes to Win - and Hold - the White House,. Oxford University Press: New York.

R

Riffe, D. Stephen, L., & Fico, F., (2005). Analyzing Media Messages: Using Quantitative Content Analysis in Research. 2ed. London: Lawrence Erlbaum Associates Publishers.
Richard, Eugénie  (Coord.) (2015). Manual de Marketing Político: Cómo construir una campaña electoral exitosa en Colombia, paso a paso. Bogotá: Editorial Universidad Externado de Colombia.
Rogers, Everett (2004). Theoretical Diversity in Political Communication. En Lee Kaid, Lynda. Political Communication Research. Lawrence Erlbaum Associates, New York.
Rodríguez, J., & Seligson, M. (2010). Cultura Política de la Democracia en Colombia, 2010 (LAPOP). Bogotá: Universidad de los Andes.

S

Sartori, Giovanni (2007). Elementos de teoría política. Alianza Editorial, Madrid.
Scheufele, B. (2004). Framing Effects Approach: A Theoretical and Methodological Critique. Communications. The European Journal of Communications Research, 29, 401 – 428.
Scheufele, D. A. (1999). Framing as a Theory of Media Effects. Journal of Communications, 49, 103-122.
Scheufele, D. A. (2000). Agenda-setting, Priming, and Framing Revisited: Another Look at Cognitive Effects Of Political Communication. Mass Communication & Society, 3, 297–316.
Semetko, H. & Valkenburg, P. (2000). Framing European Politics: A Content Analysis of Press and Television News. Journal of Communication, 50(2), 93-109.
Semetko, H. (2007). Political Communication. En. Dalton, R. J., & Klingemann, H.-D. Oxford Handbook of Political Behavior. (123-143). Oxford: Oxford University Press.
Simon, A. & Xenos, M. (2000). Media Framing and Effective Public Deliberation. Political Communication, 17, 363–376.
Simonson, Peter (2016) Refiguring Mass Communication. A History. University Press Audiobooks.
Stacks, Don & Wright, Donald (2010) A Practitioner's Guide to Public Relations Research, Measurement and Evaluation. Business Expert Press: New York.

T

Terkildsen, N. & Schnell, F. (1997). How Media Frames Move Public Opinion: An Analysis of the Women's Movement. Political Research Quarterly, 50, 879-900.
Thompson, Dennis F. (2008). Deliberative Democratic Theory and Empirical Political Science.The Annual Review of Political Science. 2008. 11:497–520
Tiegreen, S. & Newman, E. (2008, Abril 1). How News is “Framed”. Dart Center For Journalism & Trauma. Recuperado de http://dartcenter.org/content/how-news-is-framed
Tumasjan, Andranik et. al (2010). Predicting Elections with Twitter: What 140 Characters Reveal about Political Sentiment. Technische Universität München.
Turner, Mark (1998). The Literary Mind. The Origins of Thought and Language. Oxford University Press. New York.

V

Vreese, C. (2005). News framing: Theory and typology. Information Design Journal, 13, 51–62.

W

Wanta Wayne, Guy Golan, and Cheolhan Lee (2004). Agenda Setting and International News: Media Influence on Public Perceptions of Foreign Nations. En Journalism and Mass Communication Quarterly. 2004 81:364.
Wolfsfeld, Gadi (2004). Media and the Path to Peace. Cambridge University Press. New York. 🌟
Wolfgang Donsbach, W., Salmon, C., Tsfati, Y. (2014) The Spiral of Silence: New Perspectives on Communication and Public Opinion. Routledge. New York.

Z

Zaller, John R. (2014), La naturaleza y los orígenes de la opinión pública, Centro de Investigaciones Sociológicas. Madrid.
Zaller, John (1992). The Nature and Origins of Mass Opinion. Cambridge University Press.🌟
Zaller, John (1996). “The Myth of Massive Media Impact Revived: New Support for a Discredited Idea” En. Mutz Diana et al (eds). Political Persuasion and Attitude Change. The University of Michigan Press pp. 17-33, 47-70.


PODCASTS

Couric, Katie (2018) Frank Luntz: Behind the Polls. Podcast

jueves, 14 de noviembre de 2019

Divide y vencerás: política pública para tomar decisiones en ecosistemas digitales

Segundo día de la #IICumbrePetróleoyGas, con el panel ‘Construcción de Política Pública y toma de decisiones en la era digital’


El pasado 14 de noviembre fui invitado a participar en la ll Cumbre del Petróleo y Gas. Allí, me sumé a la discusión del panel ‘Construcción de Política Pública y toma de decisiones en la era digital’ para hablar sobre la forma en la que los instrumentos digitales han transformado nuestra toma de decisiones en escenarios políticos, y, cómo, desde la experiencia que hemos adquirido en buho™ , medimos el impacto que los medios de comunicación tienen sobre las industrias.


Allí tuve el privilegio de compartir panel con María Victoria Riaño, Presidente de EquiónCarme Miró, CEO and Founding Partner apple tree communications, la reconocida periodista Claudia Palacios y la moderación de Carolina Rojas, Vicepresidente de Comunicaciones y Estrategia en Asociación Colombiana del Petróleo.



La era del optimismo digital
Para empezar, hay que hablar del ecosistema digital. En los años 90’s inicia el debate sobre los medios digitales y su intervención en la deliberación política de los ciudadanos. Es en ese momento en el que aparecen personas denominadas optimistas digitales, los cuales creían en la promesa de un mundo mejor, promesa resumida en tres bloques; acceso, empoderamiento y deliberación.

Primero, íbamos a tener acceso a una información que antes generaba costos. No era difícil y la digitalización del mundo de los medios, de la opinión y de la política, iba a permitir un escenario nunca antes visto.

En segundo lugar está el empoderamiento; un ciudadano cualquiera podía formarse una opinión con información de calidad, y con mejor acceso iba a poder, desde su pantalla, dirigirse a personas con las que era imposible soñar  hace 15 o 20 años. Por ejemplo, escribirle directamente un trino a un senador o al CEO de una organización y que este contestara, hubiese sido simplemente operativamente imposible hace un par de años. Así, se presentó la oportunidad de hacer algo que abría la idea del  empoderamiento ciudadano.

Y, tercero, nos encontramos con la deliberación. Si se abría el escenario a personas expertas, que no necesariamente tenían un acceso privilegiado a la comunicación y  podían compartir de manera masiva su conocimiento, posiblemente íbamos a mejorar la calidad de la deliberación, que entre otras cosas, es fundamental para que opere una democracia.

Tener opiniones diferentes, poder debatirlas desde posiciones diferentes, buscar y hacer negociaciones permanentes para llegar a acuerdos, también hacía parte de esa promesa anunciada.

Pero luego arranca la primera década que da inicio al siglo XXl y la velocidad de la transformación tecnológica tiene un impacto que hace que surjan, en contraste a los cyber optimistas, los cyber escépticos, académicos que empiezan a hacerse preguntas muy duras del efecto que está teniendo la transformación digital sobre el debate público.



Cyber-Escepticismo al servicio de la información
Entonces aparecen dos retos: hoy más que nunca, el acceso a más información transformó la economía. Con tiempo y atención escasa buscamos información que parece infinita y empezamos a navegar en un espacio que se volvió, en realidad, oscuro y no más claro; Las personas no están buscando información de calidad.

Sabemos que eso no ocurre en la casa de nadie, y pretender un ciudadano ilustrado es difícil, puesto que no es lo natural. Los ciudadanos estamos buscando gatitos, buscamos fútbol, entretenimiento, no estamos buscando, por ejemplo, cómo la política económica va a impactar nuestras vidas, eso no lo estamos buscando, eso nos lo encontramos y esta situación genera nuevas dificultades de acceso de información de calidad.

El segundo reto que surge con la intervención de los instrumentos digitales en el debate público, tiene que ver con el empoderamiento y la posibilidad de dirigirse a los ciudadanos conociendo exactamente los botones que los mueven. Así se generaron las nuevas reglas de manipulación que transgreden la ilusión del empoderamiento y esto sucede porque a la tecnología uno puede regularla, batallar por controlar que exista un debate público de calidad, pero comprobar la veracidad de la información con la que interactuamos antes de manipularla, mandarla a todos los contactos, y moverla es algo que no sucede, porque se convierte en algo irrelevante.



La tecnología es regulable, la veracidad de la información no. 
Respondiendo a un estudio que se hizo en Estados Unidos, la psicóloga Lilliana Mason explica que los efectos que están teniendo los instrumentos digitales sobre el debate público, tienen un impacto negativo porque es precisamente de esa forma en la que los gobiernos y los congresos están legislando, es decir,  la identidad de los ciudadanos y su afiliación política, se están empezando a mezclar. Según ella, aunque siempre hay una identificación partidista con otros rasgos, como la personalidad, hoy estos parecen estar más amalgamados que antes. Si decidimos seguir a un líder político, pero además, las premisas del líder político coinciden con nuestras creencias religiosa y  nuestras posiciones de nivel social, lo que se diga de los temas políticos terminará afectando otras esferas, pues ya existe una identificación con el personaje. Simple, un ataque a un político al que yo siga, también es un ataque directo a mí.

Al existir una identificación clara, se crea una defensa clara. Las posturas entonces no tienen una línea definida entre las creencias personales y las creencias políticas y estas defensas que se generan en escenarios políticos van más allá; se empiezan a aceptar cosas que no son necesariamente serías ni veraces con tal de proteger el campo completo de la identidad. Lo que sí se puede observar con claridad es la división, porque si alguien se identifica con tal personaje, con lo que dice y con lo que piensa, las otras opciones están descartadas y esa persona ya toma un bando; se diferencia este de aquel con el que se siente pertenencia y, si se logra eso, la división es exitosa.

Si como líder político le entrego al ciudadano una separación de quienes son ellos y quienes somos nosotros, se simplifican los procesos electorales y se crea un sentido de pertenencia. Sin embargo, también es causa de una muy baja disposición a negociar. No es un tema de negociación para encontrar la mejor forma de garantizar, por ejemplo, una política energética en el país, se trata de un tema contundente de división, tipo ‘‘esta es la mía y nosotros vamos a ganar, y ellos van a perder’’ y así entra el debate público, y así  es cómo lo estamos percibiendo los demás.

Los incentivos que tienen los actores políticos para hablar abiertamente de negociación conjunta, o encontrar una solución en colaboración no están dados. No es que no se pueda, efectivamente los sistemas políticos se reorganizan y seguramente nos encontramos en una curva  de escepticismo y pesimismo sobre el estado de este debate, pero eso se debe a que los incentivos no están dados.



Claridad en la incertidumbre y la desinformación
Ha sido con ayuda de las mediciones y el trabajo en buho ™ , que nuestros clientes han encontrado soluciones y planes de acción a través de los datos de valor que hemos proporcionado. Por ejemplo, hemos medido el impacto y los efectos que se crean a partir de la información que los medios de comunicación exponen, en este caso en específico, de una marca que se dedica a la minería.

En los dos años de análisis de medios de comunicación, encontramos que el 11% del contenido recogido de fuentes, refuerzan mitos o fake news y, hallamos que el 25% de esta marca, de su tiempo y sus declaraciones, están entregados a negarlos, que es una forma de perpetuarlos. Un cuarto de las declaraciones de esta marca son reactivas, sumado a que en el último trimestre aumentó en 50% la presencia de este fenómeno de acuerdo a nuestros hallazgos .

Ojo que no se está responsabilizando al medio de comunicación, el medio de comunicación sale y cita a una fuente y esa fuente tiene prime time para repetir algo, que no es necesariamente cierto y no hay tiempo para verificar su veracidad.

Otro de los fenómenos que hemos visto al analizar las mediciones que realizamos, es que las marcas se están involucrando en la historia de dividir y crear bandos. No simplemente representando una causa, sino haciendo el juego de meterse en el debate y fragmentar.

Divide y reinarás
Imaginemos otro escenario con otra industria.

Tenemos un endulzante tradicional y viejo, y otro endulzante moderno y nuevo. Ahora, supongamos que está dándose en toda América Latina una batalla brutal y esta ha logrado en este pulso que al endulzante viejo se las atribuya el 92% de cosas negativas que se dicen cuando se habla de enfermedades. Por el contrario, el endulzante moderno el 38 % en términos de enfermedades, pero con un tono más favorable, sumado a que el 51% de las declaraciones se le atribuye al daño en la salud cuando uno se compara con el otro. Aún así esta cifra no es realmente alta. Cuando se habla de salud, al endulzante viejo le atribuyen en un 86% problemas causados por su consumo. El otro tiene igualmente unas problemáticas, pero por lo menos tiene defensores.

Lo que esta batalla ha generado es que el cubrimiento total sobre temas de regulación en la industria haya incrementado los últimos meses de 3% del total del contenido a 8%, y luego al 10%. Este cubrimiento a alguno de los dos les conviene. Es con ese insumo que se colecta que se puede empezar a tomar decisiones, encontrar el papel que tiene su marca en la historia y analizar en qué bando está. Así, teniendo un panorama más claro de lo que sucede, se pueden tomar las decisiones que más lo beneficien.

Transformación de las industrias desde data analytics
Desde buho™  también hemos hecho trabajos de medición con la Asociación Colombiana de Petróleos (ACP) y encontramos un comportamiento muy interesante desde el 2018.

Hace 15 años, los medios de comunicación eran el coco, eran difíciles, injustos y no vendían la verdad. Hoy, paradójicamente, los medios de comunicación son los que le dan un trato más amable y equilibrado a la industria. En medio del análisis que realizamos descubrimos que solo el 38% del contenido es hostil, o con cuestionamientos, que pueden ser válidos hacía la industria. Cuando se buscan las editoriales, que por naturaleza tienden a sentar posiciones más sólidas, encontramos que hay 53% de cuestionamientos y 47% de reconocimientos o validación.

Al movernos a los columnistas que históricamente eran hostiles con todos, encontramos una tendencia a hacer cuestionamientos a la industria en un 66%.

Finalmente, cuando nos vamos a las redes sociales, hallamos un mundo muy difícil donde solo el 22% del contenido está haciendo respaldos a la industria, aunque la mayoría de ese 22% viene de los medios de comunicación y allá hay un reto.

La pregunta es, ¿qué hacer?
Además de las mediciones y análisis mencionadas anteriormente, también hemos hecho un estudio de contagio de riesgo. ¿Qué se mide? ¿Qué tanto de lo que sale en medios de comunicación sobre una industria puede contagiar a otra? ¿Quién puede contagiar esa historia? Y, ¿con qué velocidad se propaga? Después de analizar en los últimos dos años 15.000 posiciones específicas sobre riesgos e industrias, lo que hemos encontrado es que cuando una afirmación tiene un villano y una víctima visible, el nombre tiene 86% más de probabilidades de rodar.

Una cosa es decir ‘‘la industria del petróleo afecta el agua’’ y otra cosa es decir ‘‘la marca X destruyó la casa de doña Gloria’’,  la segunda tiene 86% más alcance que la primera. De igual forma, hemos descubierto que los contenidos hostiles, cargados con odio o rabia tienen un 78% más alcance que los demás, lo que evidencia que sirven.

En resumen, estos análisis evidencian que funciona más cuando hay un malo en la historia, una víctima, y una expresión de rabia. Los datos nos indican que, cuando ocurre la formulación mencionada anteriormente, existe un mayor alcance de la información.

Del dicho al hecho…
Los únicos que están enseñando a deliberar y a hablar con los demás son los políticos. Lo que han encontrado los estudios es que la exposición a personas que piensan diferente, en ambientes libres al debate político, crea la posibilidad de abrir la cabeza a la idea de ‘‘ah,el otro no está loco, el otro lo que está diciendo lo sacó de algún lado y lo está diciendo por alguna razón’’. Pero, los mismos estudios están encontrando que esas personas que pueden marcar la diferencia en ese cambio de chip, no se meten a la conversación, ni dan los incentivos para mediar en un diálogo de ciegos.

Por eso, la pregunta que se pone sobre la mesa es, ¿cómo una marca con el storyliving, es decir, viviendo, creyendo y moviendo una causa, puede entregarle a ciudadanos específicos herramientas para facilitar estas conversaciones en sus casas?

CSO y Cofundador de buho ™ Clarity for Leaders.


lunes, 13 de mayo de 2013

¿Manipulación mediática o comunicación persuasiva?

Debatimos con Carolina Montealegre sobre un documento atribuido a Noam Chomsky en el que habla de la manipulación. Esto detonó una conversación muy interesante en el buho lab, área de innovación de buho, sobre la manipulación, la influencia y la persuasión.

 

miércoles, 9 de marzo de 2011

Delibere todo lo que quiera, después de ganar las elecciones.

En la edición de marzo de 2011 de la Revista de circulación hemisférica Campaigns & Elections, publiqué una corta reflexión sobre la contienda electoral en contextos deliberativos. Recogemos tres reflexiones que esperamos sean útiles para candidatos en Colombia en toda América Latina para enfrentarse a la urnas en la búsqueda de acceder a cargos de elección popular. Delibere todo lo que quiera, después de ganar las elecciones. Por: Juan Fernando Giraldo @JuanFGiraldo En un episodio reciente de una serie de misterios médicos, un grupo de doctores debía atender a Joe Dougan, jefe de campaña de un candidato al Senado de los Estados Unidos. En una de las escenas, Masters, una de las doctoras del equipo, le confiesa a Dougan que su equipo usó métodos moralmente cuestionables para llegar al diagnóstico correcto, a lo que el jefe de campaña, aun postrado en la cama del hospital, le responde –“¿sabes? la medicina es como la política, al final lo que importa es el resultado”-. Masters rechaza la premisa y contesta –“Eso no es cierto”-, y continúa diciendo –“El respeto importa, la honestidad e integridad importan”-. Joe retira sus ojos de su dispositivo móvil y con una sonrisa sarcástica le replica –“A mí me gustaría mucho tener un contrincante como tú”- implicando con ello que con esos principios, la doctora Masters sería un adversario fácil de derrotar. En contiendas electorales recientes en Colombia he tenido la oportunidad de acompañar informalmente algunas campañas. En ellas me he encontrado con hombres y mujeres con grandes ideas, formación técnica, aprecio y respeto por sus contrincantes que adoptan algo que uno podría denominar “actitud deliberativa” frente al proceso electoral . Algo parecido a la actitud que defendió la doctora Masters (ver artículo completo) inventiolab investiga y comunica @inventiolab

lunes, 24 de enero de 2011

El valor de la opinión

La columnista Claudia López (@clopezanalista) y el ex presidente Ernesto Samper se enfrentaron hoy ante un juez como resultado de la denuncia que el segundo presentó en contra de la primera por injuria y calumnia. Los argumentos de ambas partes generaron un fuerte debate, con matices jurídicos, políticos e ideológicos, sobre los límites de la “libertad” de los “periodistas” o “los medios de comunicación” en medios de comunicación tradicionales y en las redes sociales. Maria Teresa Ronderos (@mtronderos), reconocida periodista y columnista, planteó una posición con la que coincidimos (por lo menos en apariencia) y sobre la que creemos que vale la pena insistir en este espacio de reflexión de comunicación política. El debate público es el motor de las democracias modernas. El ciudadano no debería expresarse únicamente mediante el voto, sino que está en capacidad de formarse opiniones propias y de compartirla con otros. Esto no ha sido puesto en duda desde finales del siglo XVIII. El debate público está compuesto de las opiniones que los ciudadanos compartimos mediante la conversación directa o a través de los medios de comunicación y que se van transformando en posiciones o creencias generalizadas. La posibilidad de acceder a diferentes versiones de los mismos hechos enriquece este debate y amplía el espectro ideológico. Una vez se plantea una opinión, se espera que otros la compartan, la adopten como propia, y de esta manera poder ejercer presión sobre los gobernantes para procurar un cambio. Sin embargo, no se debe confundir la libertad de expresar una opinión, con la libertad que tienen los medios de información de informar. Sentimos que en algunos aspectos aquí hay una confusión que lleva a condenar a la columnista como si estuviera incurriendo en una falta grave. Un columnista no es un periodista. Un columnista es un ciudadano que tiene la oportunidad, en virtud de sus conocimientos o liderazgo, de comunicar sus opiniones en medios masivos de comunicación. El derecho que está defendiendo Claudia López es el mismo derecho que debería defender cualquier ciudadano a poder reaccionar a una noticia en el foro virtual de un medio, o el que defiendo yo al escribir esta entrada en mi blog. Se trata del derecho a formarse una opinión y expresarla sin poder ser controlada o restringida por el Estado. Muy diferente sería si se tratara de un periodista, que en ejercicio de su profesión y de su misión de informar, lanzara afirmaciones no corroboradas sobre los asuntos públicos. Lo que está en juego no es la libertad de prensa, es la posibilidad de formarme un juicio sobre lo político y expresarlo buscando que otros lo compartan conmigo o no. Una opinión (que no una información) falsa, mal intencionada o no verificada, debe ser combatida en ese mismo escenario, con el ciudadano como juez y con medios libres como ruedo, buscando que mi corrección o mi versión de los hechos haga más carrera que la de quienes están en desacuerdo conmigo. El ex–presidente debería competir en el debate público con su versión de los hechos ante su verdadero juez natural: la opinión pública. Un buen escarmiento un ciudadano con derecho a opinar es callar sus argumentos con unos buenos contra-argumentos. Una condena judicial a un columnista, o a un ciudadano opinando en una red social, es un pésimo precedente porque en lugar de vigorizar el debate público con más y mejor información, lo silenciará con temor. Juan Fernando Giraldo @JuanFGiraldo

jueves, 2 de diciembre de 2010

Paradojas de las tecnologías de la información en la política (II)

PARADOJA 2: OSTRACISMO El uso de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones para el enriquecimiento de las relaciones e interacciones de naturaleza política es una realidad en apariencia saludable para los procesos democráticos y la intervención de los ciudadanos en asuntos políticos. A primera vista, las tecnologías de la información mejoran la calidad del debate, acercan a los ciudadanos a sus representantes y funcionarios y permiten más acceso a información de carácter político que nunca antes. Sin embargo, en inventiolab hemos identificado tres paradojas, soportadas en investigaciones realizadas desde la comunicación política, que consideramos deben ser atendidas y reconocidas para mejorar el impacto de las tecnologías de la información y la comunicación aplicadas a la cotidianidad política de los ciudadanos. Las paradojas son 1) la ampliación de la brecha de la información, 2) el ostracismo y 3) el sacrificio de la calidad. Presentaremos cómo algunos rasgos de las TICS han hecho más distante y difícil la relación de los ciudadanos con su realidad política. Ya en una entrada anterior nos referimos a la primera, la ampliación de la brecha de la información. En esta entrada profundizaremos sobre el ostracismo, expresión que elegimos usar para referirnos a una forma muy particular de aislamiento. PARADOJA 2: OSTRACISMO Los sistemas democráticos contemporáneos reconocen diversas formas de deliberación como piedra angular de su funcionamiento y legitimidad. Las definiciones contemporáneas de deliberación son flexibles al incorporar expresiones ciudadanas informales y no solo los escenarios formales de debate y discusión (como las asambleas) formas valiosas de deliberación en la construcción del debate público y el ejercicio de la ciudadanía (Mutz 2006, Elster 2001). En principio parece intuitivo reconocer que las tecnologías de la información y en particular las redes sociales, son herramientas que facilitan y estimulan esta deliberación. Las conversaciones sobre asuntos políticos se liberan de grupos sociales tradicionalmente restringidos a limitaciones de tiempo y espacio y en la actualidad muchos ciudadanos podemos acceder a más personas y más opiniones que nunca antes en la historia de las organizaciones políticas. Sin embargo, la clave de la deliberación no está en la cantidad de personas que participen en un debate, sino en la posibilidad de enfrentarse a visiones diferentes y opuestas a las propias. La exposición a perspectivas disímiles alienta la deliberación y la reflexión (Mutz 2006). La paradoja consiste en que si bien los espacios y las formas en las que los ciudadanos podemos expresar nuestras opiniones políticas se han ampliado gracias a que las nuevas tecnologías de la información, anulando los obstáculos plantados por el tiempo y el espacio, los ciudadanos nos sentimos más a gusto con personas que comparten nuestra forma de ver el mundo. En el mundo fuera de línea evitamos conversaciones de contenido político (y religioso) con personas que no se parecen a nosotros. Pero los medios tradicionales y algunas convenciones sociales nos obligan a participar de esos espacios y acceder por lo menos a saber que esa posición, diferente a la mía, exista. En el mundo 2,0 la posibilidad de abstraerme enteramente de ciudadanos que profesan opiniones contrarias a la propia es muy real. Las redes sociales me permiten alejarme y aislarme de las personas que piensan diferente a mí. Como ejemplo anecdótico nos sentimos cómodos asegurando que todos hemos conocido casos de amigos o cercanos que durante las últimas elecciones presidenciales en Colombia debieron “bloquear” u “ocultar” a amigos y familiares porque, en el calor de la conversación política, simplemente no les interesaba conocer su posición o les incomodaba verse obligados a verla en la rutina de las redes sociales. Por supuesto, no todos los ciudadanos manifiestan ese comportamiento. Usted, por ejemplo, si está leyendo esta entrada, es probable que tenga un mayor interés por asuntos políticos. Interés que se traduce en cierto grado de sofisticación y por lo tanto una mayor tolerancia a enfrentarse a perspectivas diferentes a la suya (Zaller 2006). Si bien las redes sociales hacen posible que como ciudadanos podamos expresar en más escenarios y a un mayor número de personas nuestras opiniones. Cosa que debería favorecer el la discusión política informal y por ende fortalecer de deliberación. Esas mismas redes sociales hacen posible que los ciudadanos con visiones similares se agrupen y se aíslen de ciudadanos con visiones disímiles. inventiolab investiga y comunica Juan Fernando Giraldo ••••••••••••••••••••••••••••••••••••• Elster Jon (2001) La democracia deliberativa. Barcelona. Editorial Gedisa Mutz, Diana (2006). Hearing the Other Side: Deliberative versus participatory Democracy. New York. Cambridge University Press. Zaller, John. (2006), The Nature and Origins of Mass, Cambridge, Cambridge University Press.